El Trabajo Social en el campo de la salud mental

E n el campo de la salud se destaca, históricamente, la predominancia del Paradigma Médico Hegemónico. Él mismo, habilita y legitima a ciertos profesionales a intervenir más que a otros, lo que se suma a la subordinación histórica que caracterizó a nuestra profesión por ser una disciplina de las ciencias sociales relativamente ´nueva´ y por sus orígenes ligados a la caridad. De hecho, se puede observar que nuestro ingreso en el campo de la salud mental como profesión complementaria que trabaja en pos de la manutención del orden, en especial ligada al trabajo con familias pobres.

También es importante no confundir la intervención del Trabajo Social en salud mental con el ‘Trabajo Social Clínico’, definido por Rodríguez como: “…un movimiento compuesto por un grupo de asistentes sociales con formación especializada en los más variados abordajes clínicos: holística, bioenergética, psicodrama, terapia familiar sistémica, transpersonal, etc” (CFESS:2002:39), ya que el mismo es una expresión contemporánea del conservadurismo.

Por eso, para pensar en aportes de la psicología a nuestra practica sin volver nuestra practica psicológica, se debe tener en cuenta que ante la valorización de la subjetividad corremos el riesgo de apoyar: “…una moralidad individualizada en torno de la singularidad del ‘yo’ que se opone a la sociabilidad” (Barroco:2001: 87), por lo que, tomando ideas de Rodríguez (CFESS:2002), en Trabajo Social no se puede discutir subjetividad sin discutir ontología del ser social, ya que se caería en una confusión en torno a nuestro objeto de nuestra intervención.

Rodríguez resalta que, los que se llaman asistentes sociales clínicos, tienden a la naturalización y moralización de la vida social (CFESS:2002:43), lo que se puede observar, por ejemplo, en que: “…el problema de la familia, aparece como una disfunción, un problema de la inter-relación de las partes con el todo del sistema familiar sobre el cual el terapeuta tiene que intervenir visando la adaptación y la integración” (Rodríguez en CFESS:2002:44). Así: …el Servicio Social Clínico es portador de una comprensión de la naturaleza de la profesión que es profundamente conservadora. Una comprensión del Servicio Social que, en tonos variados, identifica la profesión como una forma de ayuda, vocación del conforto terapéutico. Es justamente esa concepción mística del servir, próxima e la filantropía… (CFESS: 2002:41/42)

Por eso, es importante reflexionar sobre la construcción de este movimiento, concordando con María Inés Bravo cuando dice: “…no tenemos que quedarnos retornando al Servicio Social Clínico, al Servicio Social de la empresa, al servicio social de la habitación […] Colocar la cuestión del Servicio Social Clínico me recuerda al Servicio Social de Caso, me recuerda fragmentos” (CFESS:2002:64), ya que las practicas terapéuticas pierden la visión de totalidad, viendo a los sujetos de forma fragmentada y sin dar la relevancia que requiere a sus condiciones materiales de vida.

Un problema que resaltan Souza Bravo y Castro Matos (2004) es que el momento de la Reforma Psiquiátrica va a coincidir con la Reconceptualización en el Trabajo Social, donde por estar tan volcados en una revisión interna de la profesión (fructífera y necesaria), hubo una vinculación más débil con estos Movimientos Sociales en ese momento. Además, con la profundización de la aplicación de políticas neoliberales de los años 90, se da la tensión entre dos proyectos societales que conviven hasta hoy: uno vinculado a ideales libertarios y a los desafíos puestos por los Movimientos de la Reforma Sanitaria y Psiquiátrica, y otro Neoliberal, ligado a la lógica de la mercadería que sigue imperando y facilitando la vulneración de derechos de los sujetos.

Por eso es fundamental cuestionar las lógicas de nuestros espacios de trabajo y los vínculos que establecemos, tratando de explicitar nuestro rol y el objetivo de las acciones que llevemos a cabo, para abrir camino a trabajos en conjuntos con otros profesionales, los sujetos involucrados y su entorno inmediato. Es fundamental generar resistencias a toda práctica autoritaria y/o discriminatoria, así como al avance del proyecto privatista de nuestras sociedades.

gestion y autogestión, brindando información clara sobre canales de resolución de conflictos y fomentando la identificación y ruptura de prejuicios. Además, como colectivo profesional, a nivel macro, contamos con las herramientas para ocupar un lugar fundamental en el planeamiento, implementación, evaluación y fiscalización de las políticas públicas (con sus respectivos programas), en este caso, sobre la salud mental de la población.

Escritor: Andrea Rossi

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