Escrito realizado en base a como profundizar la Pedagogía Social en el aula

Si bien tradicionalmente la escuela -en su rol social- ha sido concebida como una institución igualadora de la estructura de oportunidades, ésta no ha logrado redimir el carácter reproductor de la acción educativa, nutriéndose de un sistema escolar que ejerce una violencia simbólica disuasiva, esto implica no sólo la imposición de lo que para Bourdieu sería el habitus (esquemas de percepción internalizados), sino que además “contribuye a ocultar el carácter arbitrario de la cultura que impone en la medida que se instala como cultura legítima”. Bajo éste prima, se visibilizan las silenciosas intencionalidades desplegadas para fortalecer una desvalorización del saber y del saber hacer, lo que profundiza la dominación y la reproducción del orden desigualmente impuesto.

Con una mirada crítica respecto a las deformaciones discursivas que se gestan en torno a la escuela y los sujetos que -como dispositivo de control y dominación- busca contener, vemos como la escuela se vuelve incapaz de ofrecer verdaderas oportunidades de equidad en la educación, puesto que como referente de socialización, se ajusta a un marco de diferenciación social, que no hace más que reproducir y profundizar las desigualdades. Es así como la escuela con su función ligada a la integración social, opera bajo concepciones civilizatorias, que inscritas en un terreno de intenciones o prescripciones busca diferenciarse de la cultura popular. No obstante, la escuela como portadora de cargas simbólicas se erige desde otra perspectiva, como un espacio que da lugar a rupturas en el imaginario, donde se pueden materializar nuevos modos de hacer a través de la apropiación de códigos que anulen la deslegitimación de los esquemas de realidad de los sujetos.

Dicha trayectoria educativa, exige que nuestra práctica pedagógica se dote de resignificación de la propia existencia y que constituya una posibilidad, que abra el campo de las experiencias, y trace horizontes para nuevos encuentros, donde la escuela prescinda del germen civilizador, y se revista en términos de posibilidad y no de ente exclusivo y totalizador en el proceso constitutivo de la identidad juvenil.

Bajo esta perspectiva, creemos que “la pedagogía social y en general toda la educación es o debe ser social”, por cuanto el proceso educativo es un hecho social que da cuenta y requiere de un permanente encuentro que posibilite una construcción de un nosotros, de una comunidad de personas que aprenden en forma constante, la educación o la acción de aprender no deja de hacerse en el entorno familiar, en la escuela, en los club deportivos, etc., no existe una educación que no sea dirigida a la formación del individuo para que éste logre vivir e insertarse y convivir socialmente, por lo que la educación se desarrolla a lo largo de la vida del ser humano, y no se limita sólo a la experiencia marcada por la etapa de escolaridad obligatoria.

Es por ello, que la idea es proporcionar instancias como talleres donde se permita un acercamiento a lo que debería ser (bajo nuestra humilde mirada) una real educación social, que por una lado, logre enriquecer y abrir posibilidades, evadiendo la rigidez tradicional que caracteriza a la Historia y su puesta en marcha en el aula -lo que plantea una demanda de importantes cambios en la práctica del ejercicio pedagógico-, y que por otro, nos permita consolidar un pensamiento propio en los participantes del proceso educativo, con la finalidad de desarrollar en ellos una visión consciente y crítica de la realidad, tanto en términos históricos como contemporáneos, a través del uso del cine y las redes virtuales, fortaleciendo el reconocimiento de los mismos como actores creativos, propositivos y partícipes del proceso educativo del cual forman parte. Es así, que apoyadas de renovadas estrategias metodológicas, buscamos complementar el conocimiento integrando ideas y lenguajes desde diversas ópticas tras el ojo de la cámara, donde se propicie el espacio para cuestionamientos, problematizaciones y re-conceptualizaciones de los hechos históricos que se buscan enseñar.

Comprendiendo que nuestra labor pedagógica se enriquece en la práctica con el aporte de otras ciencias y disciplinas, la enseñanza de la Historia se fundamenta en una filosofía de concepción del hombre y su naturaleza, cuya labor apunta principalmente a concientizar a los sujetos que historizan y buscan reencontrarse mediante una forma de ver e interpretar el mundo y las cosas.

Escritor: Leslie Palma Aguirre

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