Estilo cognitivo en la escuela

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En el marco de la enseñanza de procesos de aprendizaje para la comunicación en la escuela, surge la necesidad de indagar qué tan efectiva puede resultar la implementación de nuevas estrategias de aprendizaje partiendo de la implementación de los estilos cognitivos como eje fundamental para entender los procesos de pensamiento en edades tempranas y cómo estos inciden en el desarrollo académico de los niños.

La cognición o procesos de pensamiento en los seres humanos están configurados como una serie de operaciones que sirven como medio para planificar la acción que nos va a permitir superar los obstáculos entre lo que hay y lo que nosotros hemos proyectado alcanzar. Se define entonces como un proceso constante de interacción entre sujeto – objeto en la que de manera inmersa y constante la interpretación, la representación y la formación de patrones que constituyen nuestra realidad son principios imprescindibles dentro de la dinámica que nuestra mente tiene con nuestro cerebro.

Partiendo de este concepto, autores como Neisser (1976) y Cázares (1999), dejan al descubierto que al ser la cognición un proceso de pensamiento que se usa como mecanismo para resolver tareas cotidianas; su efectividad en el aula podría ser de gran impacto ya que por naturaleza, los seres humanos poseen el potencial necesario para desarrollar las actividades y resolver los retos que el aprendizaje mismo implica. Sin embargo, el sistema educativo actual en el que los educandos se desarrollan no tiene en cuenta el trabajo de este potencial, desaprovechando la formación académica y concentrándola bajo la mirada inquisidora de los estándares educativos.

Ahora bien, aunque la cognición define que existe una relación entre sujeto y objeto, son los estilos cognitivos los que delimitan aún más el campo de acción para potenciar las habilidades de los estudiantes. Pero ¿qué son los estilos cognitivos?

En términos generales, el estilo cognitivo no es otra cosa que el modo frecuente o típico de una persona para resolver problemas, pensar, percibir y recordar. Es decir que pasamos de la relación básica sujeto – objeto, a una relación más compleja entre sujeto – reto – objeto respondiendo a un interrogante que muchos de nosotros consciente o inconscientemente nos hemos planteado: ¿Y cómo lo hago?

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Entonces se entiende que el estilo cognitivo hace referencia a la forma como se realiza la tarea. En este punto es preciso aclarar que cuando se habla del estilo cognitivo de un individuo, se estaría cometiendo un error al relacionarlo con su nivel de inteligencia.
La inteligencia, en su definición más estricta, está relacionada con el contenido de la tarea y el nivel de ejecución que el individuo tiene frente a ésta, y en ese sentido responde a las siguientes preguntas: ¿qué?, ¿qué tanto?
¿Pero es el estilo cognitivo una característica inherente en los seres humanos? Respecto a esto, la respuesta es afirmativa ya que el estilo cognitivo es una característica consciente y estable de un individuo. Podría decirse que forma parte de aquello que lo identifica como persona.
Entonces, los estilos cognitivos están enfocados en reconocer cuáles podrían ser las estrategias cognitivas más adecuadas para tratar cierta cantidad de información, ayudando a los estudiantes a mejorar su trabajo en el aula, tarea crucial para los docentes que buscan mejorar tanto su intervención pedagógica como el rendimiento académico de sus estudiantes.

¿Y cómo implementar los estilos cognitivos en el aula? La respuesta va más allá de la metodología e incluso de la misma didáctica. La clave está en determinar qué tipo de dimensiones se busca trabajar y a partir de estás, se puede realizar un trabajo transversal que incluya no sólo la comunicación sino que trabaje habilidades en disciplinas como las ciencias exactas, lenguas extranjeras y ciencias naturales, entre otras.
Partiendo del hecho de su importancia y de los grandes aportes que en estilos cognitivos se han hecho, es recomendable profundizar en la dimensión dependencia – independencia del medio desarrollada y aplicada en gran variedad de ambientes académicos, aplicaciones que dan cuenta del gran potencial que tiene el trabajo didáctico a partir de este concepto.

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Dimensión: independencia del medio / sensibilidad al medio
Al hablar de independencia del medio / sensibilidad al medio nos remitimos directamente a la tendencia de una persona a fragmentar y asignarle una estructura propia a la información para realizar una tarea o resolver un problema; o, en contraste, la tendencia a aproximarse a esta información manteniéndola en el mismo contexto en que ella está disponible
Ambas orientaciones influyen en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo de las habilidades, en este caso, comunicativas. La independencia de campo permite concentrarse en un aspecto determinado olvidándose de los demás, analizando por separado los componentes de un todo, sin que se produzcan interferencias entre ellos; aunque esta tendencia dificulte que el estudiante establezca relaciones entre esos componentes y que los perciba como integrantes de un todo. Por su parte, la dependencia de campo facilita la visión global de un problema, un acontecimiento o un concepto y permite ver las distintas relaciones internas y externas que se dan en él.

Otro elemento revelador del comportamiento humano, en cuanto al estilo cognitivo se refiere, es el hecho de existir una notoria diferenciación en la forma como los individuos logran interactuar con sus congéneres. Los individuos independientes del medio tienen una alta tendencia a ser autónomos y a manejar sus relaciones sociales sobre la base de objetivos impersonales. Por su parte, los sujetos sensibles al medio, no logran establecer límites claros entre ellos y su entorno físico, manejando sus relaciones interpersonales a partir de los niveles de empatía.

Para finalizar, cabe mencionar que la aplicación de los estilos cognitivos en el aula supone tener en cuenta elementos como: intencionalidad en el acto mental, participación activa del aprendiz, retroalimentación y mediación en el proceso de enseñanza – aprendizaje con el fin de mejorar en impulsar nuevas estrategias de aprendizaje que a largo plazo contribuirán en el mejoramiento de la calidad educativa, proyectando no sólo a los estudiantes sino a las instituciones como ejemplo en innovación educativa.

Escritor: Lady Carolina Herrer