FISIOTERAPIA Y ENFERMEDAD CRÓNICA

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El trastorno orgánico y funcional obliga a modificar la manera de vivir del individuo
ya que es probable que este trastorno persista durante mucho tiempo. La actividad que desarrolla un fisioterapeuta cuando trata personas con una patología crónica básicamente va dirigido al aspecto de mejora funcional.
La aparición de una enfermedad crónica puede afectar a las actividades cotidianas que la
persona desarrolla, incluso perderlas, de tal manera que hay una reorganización y compromiso por parte de la persona afectada hacia su estilo de vida y su implicación en el proceso de rehabilitación.. Con el paso de los años, es más probable que se cronifiquen o
aparezcan más enfermedades.

La preparación de la persona para convivir con una enfermedad crónica y el
profesional para tratar una enfermedad de larga evolución requiere de una atención
especial ya que aunque no afecta a las capacidades vitales (en algunos casos, sí) incide directamente en el nivel de autonomía de la persona. España es uno de los países con las tasas de esperanza de vida más alta y ello conlleva que el escenario poblacional sea no sólo de gente mayor, sino que con el aumento de la edad se asocien también las enfermedades crónicas.

Hay que dar un apoyo a la persona que se ve afectada por alguna enfermedad crónica y hacerlo partícipe de las decisiones que tienen que ver con su salud pero también hay que dar una formación especial al profesional que debe tratar a las personas con enfermedades
crónicas. Se tiene una gran preparación para afrontar procesos de enfermedad aguda
pero es necesario dar una formación para afrontar procesos que habitualmente
no tendrán una curación y que requerirán de una integración entre varias disciplinas,
una atención a los pequeños detalles y una perseverancia a lo largo de los años.

Actualmente, la información y el conocimiento que se tiene de las enfermedades está en
al alcance de todos y esto conlleva una corresponsabilidad en cómo se afronta un
proceso de enfermedad que sabemos que su curación no se dará una responsabilidad que apunta tanto al profesional que la trata como al propio afectado. Sabemos que el tabaquismo, la dieta inadecuada, el consumo de alcohol y la inactividad física son uno de los factores de riesgo más comunes de muchas de las enfermedades crónicas.

Esta corresponsabilidad incide directamente al individuo cuando aún sabiendo las causas de una posible enfermedad, se pone una vena en ojos y no se asume la parte activa del individuo en el proceso pre-mórbido. El aumento de sobrepeso en niños, el índice de tabaquismo en adolescentes, la inactividad en edades infantiles son predictores directos de patologías crónicas en edades adultas como ahora el cáncer, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares entre otras … (Dobbins, 2009).

Los estudios evidencian que las intervenciones de modificación de estilos de vida, como el ejercicio físico, cambios en los patrones de la dieta, retrasan o previenen el desarrollo de enfermedades como la diabetes en personas con intolerancia a la glucosa (Knowles, 2002).

Quizás sería conveniente ir pensando en estrategias integrales y longitudinales en las diferentes etapas de vida de la persona: estrategias que permitan una coordinación estable en el tiempo entre los diferentes sistemas de salud.

La investigación epidemiológica ha mostrado que la prevención dirigida únicamente a un
factor de riesgo a menudo es insuficiente y que habitualmente los factores de riesgo
tienden a formar clusters (agrupación de varios factores de riesgo ya que a menudo
están metabólicamente ligados) (Benegas, 2002). Por esta razón, es necesario dirigir esfuerzos en la educación sanitaria de estilos de vida saludables en las etapas
de niñez y adolescencia, favorecer actitudes pro activas y responsables para mantener estos estilos en las etapas de adultez y favorecer de este modo una vejez más satisfactoria y saludable habiendo comprimiendo la morbilidad que tanto se da en esta última etapa de la vida.

El tratamiento con personas que padecen enfermedades crónicas implica un reto
por el fisioterapeuta. Las enfermedades crónicas están cada vez más presentes en
nuestra sociedad, se dan en personas de edad avanzada y con más
pluripatología (Antolín, 2008) por lo que la actividad del fisioterapeuta suele ser
compleja. El reto comienza sabiendo adecuar las expectativas que la persona
deposita en el tratamiento de fisioterapia con las que el propio profesional tiene.
Muy a menudo el fisioterapeuta puede ofrecer muy poco ante la expectativa de curación
que tiene el enfermo crónico, en cambio, sí puede ofrecer un tratamiento sobre las
consecuencias que conlleva su enfermedad de larga duración.

Son muchas las patologías crónicas que desde la fisioterapia se tratan y en
general todas presentan unos ejes generales en su intervención.

Autor: Manuel Rozalen

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