IGLESIA Y FAMILIA

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Decidí incluir este punto en mi tesina porque fue algo que nos faltó como familia durante mi niñez y adolescencia y ahora como madre me resulta imposible no considerarlo y que no forme parte de nosotros.

Mi reencuentro con Dios y la Iglesia se inicia a partir del nacimiento de mis hijas y fundamentalmente cuando la mayor ingresó al Colegio Monteverde, y no pasa un día que no le agradezca a Dios por este maravilloso reencuentro.

Hasta ese momento Dios estuvo presente en nuestras vidas para los momentos difíciles, en especial cuando mi hermano menor se enfermó de gravedad al año de vida, yo tenía 9 años, a mi hermano se le detectó un cáncer muy avanzado y que se había expandido a otros órganos de su cuerpo, prácticamente fue desahuciado, fue en ese momento cuando mis padres decidieron viajar a Argentina para el tratamiento, hoy mi hermano tiene 30 años y según recuerdo la única explicación que dan tanto los médicos como mis abuelos es que su recuperación fue un milagro. Durante esa etapa recuerdo rezar fervientemente, asistir a misa incansablemente con mis abuelos, yo me estaba preparando para tomar la primera comunión y asistía a catequesis y en especial recuerdo a mis abuelos rezando continuamente con una devoción de admirar, pero esos fueron mis últimos recuerdos de la iglesia. Y debo de confesar con cierta amargura que lamento todos esos años de carencia espiritual, pero esta es una buena ocasión para recordarnos que no estamos determinados y que Dios siempre nos está esperando, Dios siempre nos perdona a través de su maravillosa misericordia.

Por eso hoy incluyo este apartado porque vivo en carne propia el maravilloso misterio de la Iglesia, un misterio que vivimos y del cual todos formamos parte de ella.

El Papa Francisco I durante una audiencia general en Roma habla de la Iglesia como familia en la que se ama y se es amado y comenta algunos aspectos que trataré de resumir a continuación:

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“..La Iglesia no es una organización o institución nacida de algún acuerdo entre personas, ésta nace del deseo de Dios de reunir a los hombres, de llamarlos a su comunión y amistad con él, a participar como hijos suyos en su misma vida divina.

Dios nos convoca, nos impulsa a salir del individualismo, de la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos y nos llama a ser parte de su familia, y esta llamada tiene su origen en la misma creación, Dios nos ha creado para que vivamos en una relación de profunda amistad con él….

…¿De dónde nace la iglesia? Nace del gesto supremo de amor de la cruz, del costado abierto de Jesús, del que emanan sangre y agua, símbolo de los sacramentos de la eucaristía y del bautismo.  En la familia de Dios, en la iglesia, la linfa vital es el amor de Dios que se concreta en amarlo a él y a los demás, a  todos sin distinción ni medida. La iglesia es familia en la que se ama y se es amado…

…La fe es un don y un acto que nos atañe personalmente, pero Dios nos llama a vivir juntos nuestra fe como familia, como iglesia.”[1]

Siempre hemos escuchado la relación de familia como iglesia doméstica, y en un artículo publicado en www.portumatrimonio.org  haciendo referencia a la familia como comunidad evangelizadora nos hablan de la revelación en el misterio que entraña la vida familiar para la salvación de cada uno de sus integrantes y los ministerios que se viven en la iglesia doméstica:

  • Creen
  • Aman
  • Cultivan la intimidad
  • Evangelizan
  • Educan
  • Oran juntos
  • Se sirven mutuamente
  • Perdonan y buscan reconciliación
  • Celebran
  • Dan la bienvenida
  • Obran justamente
  • Afirman la vida
  • Resuelven conflictos
  • Cultivan vocaciones[2]
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Quise incluir la ilustración porque refleja como el Espíritu Santo guía a la iglesia y a cada uno de nosotros, nos guía a Cristo, imprime su palabra en nuestros corazones. El Espíritu Santo promueve el sentido de la fe y fortalece la comunión con Cristo, además de ser guía y sostén. “Lo que nuestro espíritu, es decir, nuestra alma, es para nuestros miembros, eso mismo es el Espíritu Santo para los miembros de Cristo, para el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia” (San Agustín).

Yo he sido testigo de la calidez que se vive en la iglesia, allí se acoge, nos hace salir de nuestro egoísmo, de nosotros mismos para darnos hacia los demás. ¿Qué me he encontrado? Con doctrina, formación, devoción, con personas muy capacitadas para ayudar a cualquiera que lo necesite. Cuando empecé a asistir a las clases de teología, me sorprendí de cómo la modernización había llegado a la iglesia, la doctrina llegaba a mí de manera más simple, más palpable.

En la iglesia se reconoce a la familia como la célula fundamental de la sociedad, pues es allí, donde el ser humano crece, se desarrolla y es guiado a alcanzar la madurez humana. Ahora bien, entendemos que como familias cristianas también es nuestra misión vivir y  transmitir la vida de Dios, en mi caso, donde no recibí en el seno familiar la doctrina de Dios, la iglesia ha sido un pilar fundamental en mi vida, me ha ayudado a entender la dimensión que tiene la familia, y de alguna manera a tener claro el camino en cuanto a la formación espiritual que debo procurar en mi propia familia.



[1]  PAPA FRANCISCO I, Audiencia General, ROMA 29/05/2013

10 http://www.portumatrimonio.org/familia/v/familia/ La familia, comunidad evangelizadora.

 Autor: Sabrina Moloney

 

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