La actitud reflexiva de la escuela sobre la educación plástica

La educación debe fomentar el desarrollo de la creatividad y la capacidad crítica del niño desde los primeros años escolares en todas las áreas de conocimiento. Desde su ingreso por primera vez al sistema educativo, una de las funciones básicas de la educación es estimular el desarrollo de la capacidad creativa del niño y la opinión crítica. Debe apuntar gradualmente a formar personas que sean capaces de cuestionar racionalmente y de generar nuevos significados, asociando, combinando, reestructurando objetos, imágenes o ideas para incrementar su autonomía personal y posibilitar la evolución social.

La escuela debe adoptar una actitud reflexiva sobre las condiciones que favorecen o perjudican el desarrollo de la creatividad, brindandole al alumno la posibilidad de poder elegir, de plantear problemas con múltiples soluciones, estimular la diferencia, la heterogeneidad para activar procesos cognitivos creativos utilizando el azar, la intuición y el análisis que facilita la aprehensión de la desinhibición, la superación del temor ante lo imprevisto, la apreciación de la diferencia y la busqueda de la originalidad dejando de lado la imitación.

En el área de la educación plástica intervienen en el proceso creativo la percepción que brinda información del mundo exterior. Conocemos el entorno a través de los sentidos y actuamos sobre el mirando, tocando, manipulando, oliendo y saboreando. El área en cuestión debe estimular la percepción sensorial y estética creando un ambiente lúdico donde el alumno juegue con la percepción alterada, cambiando la posición de los objetos para que puedan percibirlo desde todos los ángulos y conocer los distintos puntos de vista en que se puede percibir un objeto, jugar con la iluminación cambiando su intensidad y su posición dándoles la posibilidad de jugar con la luz y las sombras, utilizar diferentes fuentes de luz y observar que no solo influyen en la percepción, sino también en el clima de la clase, distorsionar el campo visual interponiendo elementos entre el objeto y la mirada, aumentar, disminuir o invertir el objeto, mirar a través de distintos elementos suponen una interferencia en la percepción habitual de la realidad.

Otro elemento de percepción alterada y más accesibles en las escuelas, son los proyectores que dan posibilidad al docente de plástica se crear situaciones de proyección donde el protagonista es el alumno a traves de la manipulación del proyector, conociendo sus características, orientándolo en todas direcciones, manteniéndolo en movimiento mientras de proyectan las imágenes, cubrir su lente con papeles transparentes de diferentes colores para obtener luces de colores diversos.

Pueden jugar con las diapositivas proyectándolas desenfocadas o enfocadas sobre distintas superficies o sobre el alumnado, juntar imágenes superpuestas en un mismo cuadro, dibujar sobre ellas, mancharlas, cortarlas, etc. El hombre tiene la necesidad de expresarse, exteriorizar emociones, pensamientos e ideas. En las artes plásticas utiliza el lenguaje plástico y visual para comunicar  esos sentimientos e ideas a otros, pero no necesariamente debe producirse comunicación. No debe enfocarse al arte como algo que tiene que provocar un placer estético al observador. Uno de los errores de la educación plástica es proponer una creación artística para que cumpla un fin determinado, ya sea como regalo o para exposiciones escolares, la expresión queda condicionada por lo que el alumno cree que le va a gustar a aquellos a quienes va dirigida.

La expresión tiene que ser un fin en si misma, estar motivada solo por la necesidad de proyectarnos hacia afuera y de esta forma la fuerza expresiva de los trabajos será superior. Durante el transcurso de un proceso creativo el docente de plástica debe aprovechar la observación de las imágenes productos del azar que nos proporcionan sensaciones estéticas para crear formas, estructuras, composición, porque a menudo determinadas situaciones azarosas son vehículos de estímulos que nos impulsan a actuar sobre ellas modificándolas, por ejemplo de una simple mancha en una pared o en una hoja, el docente tiene la posibilidad de encontrar con los alumnos otras figuras agregando distintos elementos que simbolicen ojos, boca, etc. o de un poco de golosinas arrojadas en el patio de la escuela formar distintas estructuras cambiando su ubicación o encontrar organización compositiva en una serie de elementos didácticos depositados sin intención alguna en el escritorio del aula. Para desarrollar actitudes creativas en sus alumnos el maestro de plástica tiene un abanico de posibilidades a las cuales debe apelar usando su ingenio y su experiencia.

Escritor: Marita Solo

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