LA COLONIALIDAD

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Sin temor a expresar mi más ferviente simpatía, admiración y defensa por todas las agrupaciones indígenas colombianas y de América Latina y, a propósito, de la noticia sobre la investigación de 6.000 hechos de violencia contra comunidades indígenas de nuestro país, víctimas de grupos armados ilegales, quise centrar este artículo en el patrón de poder que ha justificado históricamente la violencia contra los indígenas de América Latina. Violencia que se expresa en varias formas: sometimiento, injusticia, clasificación social, explotación laboral, maltrato físico y/o psicológico o en últimas y la más recurrente la muerte.

La praxis del subyugo y la violencia sobre las comunidades indígenas de América Latina no es un asunto actual, propio del siglo XXI. Por el contrario, corresponde a las más antiguas lógicas y/o estrategias ejercidas por las colonias europeas desde el siglo XV. De acuerdo con las conjeturas de Skidmore y Smith (1996), la historia de América Latina no se ha desarrollado en un vacío, puesto que, desde los tiempos de Colón, las regiones han estado constantemente sometidas a fuerzas externas.

En el siglo XVI, España y Portugal conquistaron el continente y lo colonizaron utilizando grados diferentes de violencia. Durante los siglos XVI y XVIII, América Latina se convirtió en prenda y premio de la política europea. (…) A partir de 1880, durante el último siglo o algo más, las economías latinoamericanas han quedado profundamente integradas en la economía capitalista global, un sistema dominado por países del centro industrializado: Europa Occidental, Estados Unidos y después Japón (p.157). El descubrimiento, la conquista y la esclavitud son los eventos históricos que toda la América hispana comparte entre si, como hermanos en la condena. Maldonado-Torres (2007) al referirse sobre la relación entre colonizados y colonizadores señala:

En el mundo antiguo y en el medioevo la esclavitud era legítima, particularmente con respecto a los vencidos en la guerra. Lo que ocurrió en las Américas no fue solo la aplicación de esta ética, sino una transformación y naturalización de la no-ética de la guerra, llevada hasta el punto de producir una realidad definida por la condena. (Cursivas del autor) El colonialismo moderno puede entender como condena o vida en el infierno, caracterizada por la naturalización de la esclavitud, ahora justificada en relación con la constitución biológica y ontológica de sujetos y pueblos, y no solamente por sus creencias. Que seres humanos puedan convertirse en esclavos cuando son vencidos en guerra se traduce, en las Américas, en la sospecha de que los pueblos conquistados, y luego los pueblos no europeos en general son constitutivamente inferiores y, por lo tanto, deben asumir la posición de esclavos y siervos (pp.137-138).

El punto controversial radica en que la naturalización de la esclavitud impuesta siglos atrás, se disfraza ahora como naturalización de la inferioridad de las comunidades indígenas y afrodescendientes, en contraposición a la superioridad de los “blancos”, con base en la idea de la raza como justificación del dominio, la opresión y la servidumbre. Las comunidades indígenas de las regiones andinas de la América Hispana en particular, en las primeras décadas del siglo XX, padecieron reciamente oleadas de violencia , explotación laboral e injusticia social, además, de la usurpación injustificada de sus tierras, ya sea por parte del gobierno, las compañías extranjeras y/o los terratenientes.

El racismo y la clasificación social han estado cimentados en el interior de América Latina por patrones de poder que normalizan la explotación, la dominación y el control, bajo una ordenación discriminatoria de género, casta, raza y sexualidad. El patrón de poder, que gobernó intensamente en las primeras décadas del siglo XX en la América hispana concretamente, es el resultado del colonialismo moderno, denominado como La Colonialidad.

El concepto de Colonialidad nació en el interior de uno de los proyectos emergentes del campo de los estudios culturales latinoamericanos, denominado estudios poscoloniales, a la cabeza de Walter Mignolo y el grupo de la Modernidad/Colonialidad, entre los que se encuentra: Nelson Maldonado, Enrique Dussel y Aníbal Quijano. La Colonialidad es la consecuencia del proyecto colonial desplegado por Europa, específicamente, España, sobre las civilizaciones amerindias. Nelson Maldonado-Torres (2007) explica esta empresa así:

El colonialismo denota una relación política y económica, en la cual la soberanía de un pueblo reside en el poder de otro pueblo o nación, lo que constituye a tal nación en un imperio. Distinto a esta idea, la Colonialidad se refiere a un patrón de poder que emergió como resultado del colonialismo moderno, pero que en vez de estar limitado a una relación formal de poder entre dos pueblos o naciones más bien se refiere a la forma como el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre sí, a través, del mercado capitalista y de la idea de la raza (p. 131).

Si el colonialismo representa un fenómeno de dominación y explotación política y económica sobre la periferia americana, la Colonialidad vendría a ser entonces, su dimensión epistémica, donde se conjugan dos ejes de poder denominados: raza y control laboral. europeos y de esta manera legitimar formas de exclusión sobre los negros y los rojos e inferiorizar su historia y pensamiento.

Para finalizar, la Colonialidad es un discurso de poder y dominación que constituye en su interior un patrón de heterogeneidad colonial y clasificación social que determina la inferioridad natural de los sujetos y los marca como dispensables, conjugando en su interior fines de interés capitalista, la cual opera en todas las dimensiones de la cotidianidad, estas son denominadas como: Poder, Saber y Ser.

REFERENCIAS

Maldonado, N. (2007). Sobre la Colonialidad del ser: Contribuciones al desarrollo de un concepto. En S. Castro. y R. Grosfoquel (Ed), El giro decolonial: Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. (pp. 127 – 167). Bogotá: Siglo del Hombre Editores.

Skidmore, T., Smith, P. (1996). Historia contemporánea de América Latina: América Latina en el siglo XX. Barcelona: Grijalbo Mondadori Ediciones.

Escritor: Libia Marcela Usaquén Hernández

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