La “cultura desde la basura”: un viaje personal entre una exposición sensorial y un museo poético

Mirar y no tocar” ha sido siempre el lema de la gran mayoría de los museos. Caminar por los pasillos tenendo cuidado de no romper el silencio que reina es una obligación. Es casi vergonzoso estornudar, llevar tacones ruidosos o tropezar con uno de esos cordones rojos que nos separan de la obra en exposición, por no hablar de las pequeñas letras destinadas a intimidar a los visitantes más atrevidos “obra sujeta a alarma”.

Una serie de prohibiciones acompañan nuestras experiencias en los museos, lo que aumenta la sensación de distancia con estos lugares y nos deja con la insatisfacción de no haber aprovechado al máximo lo que nuestros ojos intentaron capturar por todo el recorrido. La formalidad se percibe como distancia e inaccesibilidad en la experiencia del visitante. La riqueza de los museos es, ante todo, su diversidad; no sólo en los contenidos, sino también en cómo éstos se ofrecen al público. En el museo postmoderno el visitante se convierte en un personaje que actúa e interactúa con las exposiciones. Vivir la experiencia de primera mano es más útil que encontrar información sobre ella.

A este respecto, la reciente museografía está trabajando en una dirección muy interesante y orientada a la recualificación del repertorio sensible. Esta fue la perspectiva seguida por el museólogo Maurizio Vanni en la exposición “Residuos preciosos. El Nouvelle Réalisme y la cultura contemporánea”. Montada a Florencia en el 2006, “Residuos precioso” celebrava los cincuenta años de Quadrifoglio, la empresa encargada de la recogida y eliminación de los residuos sólidos urbanos, así como de la sensibilización de los ciudadanos al reciclaje diferenciado. El tema de la exposición era el renacimiento de los objetos desde la basura, que a través de la imaginación del artista se recupera y se transforma en una obra de arte. sensorial a la que estaba sometido constantemente el visitante.

Además de los aspectos artísticos, como los tratados en la sección histórica que exhibía las obras de personalidades destacadas del Nouvelle Réalisme; la exposición ayudó a un mayor conocimiento de Quadrifoglio y del servicio que presta a los ciudadanos, gracias a las fotos del Archivo Histórico, a la exposición de herramientas de trabajo y a la proyección de videos. La elección fue la de centrarse en los estímulos sensoriales y emocionales a través de efectos cromáticos, táctiles y olfativos utilizando objetos clásicos que giran en torno a los residuos. El visitante fue invitado a meter su mano dentro de una caja para tocar el contenido y a persibir el olor que emanaba. El escepticismo inicial se convirtió en asombro cuando el visitante notó un tacto suave de papel y advirtió un aroma agradable : su propia imagen reflejada en el medio de negras bolsas de residuos. Hablar de residuos lleva la atención a un monumento de la museografía demológica italiana: el Museo Ettore Guatelli. 1, es decir, de la enorme cantidad de objetos que otras personas han tirado a la basura y que el maestro Guatelli ha recuperado en toda su vida y con la que ha llenado las paredes y esquinas domesticas. Desechos que de precioso tienen muy poco, pero que hicieron preciosa una casa de campo en Emilia, al punto de convertirla en un museo.

El vertedero es la fuente de la que se nutre Guatelli, el lugar en que conocer y recoger las historias de la vida cotidiana. Guatelli no recoge por nostalgia, sino porque un objeto le habla, tiene una historia y despierta su curiosidad. Su trabajo es único, tan único que es incluso difícil de definir. Las colecciones se componen de miles de objetos simples: botones, pinzas, martillos, clavos, despertadores, tarros, zapatos, latas, y todo tipo de objetos del pasado. Lo que destaca es la cantidad de objetos, como para simbolizar la opulencia de todo lo que alguna vez fue escaso. Mucho de todo, pero todo en orden. El orden de Guatelli, por supuesto.

Paredes y techos narran poéticamente la vida, la de su autor y de la gente que vivió en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Clemente, Rossi 1999: 93). El Museo Guatelli no se puede poner en la museográfia espontánea y tampoco en la de autor, aunque es las dos a la vez y al mismo tiempo algo original. Es la documentación narrada poéticamente de una vida en la frontera con la pobreza, pero también está muy cerca de la experiencia sensorial y emocional del arte contemporáneo. Se podría decir que es simplemente la Obra de Guatelli! Vertedero.

Bibliografía
Clemente P., Rossi E., Il terzo principio della museografia, Carocci, Roma, 1999.
Pizzorni F., “I sensi del museo. Omaggio a Ettore Guatelli”, Antropologia Museale, numero 6, Editrice La Mandragora, Imola, 2003-2004 : pp. 50-52.

Escritor: Grazia Lapenna

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