La libertad de Burroughs

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Su carrera como escritor está ligada a un asesinato. No a cualquiera porque, ante todo tenemos que aclarar que en dicho suceso, él era el asesino. En estos días se cumple el centenario del nacimiento de William S. Burroughs, perteneciente a la llamada generación beat, y EE UU le rinde homenaje con recitales, exposiciones, proyecciones y hasta un simposio sobre sus propuestas políticas. Porque Burroughs era un intelectual con mayúsculas pero con una trayectoria muy rica sobre todo en lo que a libertad se refiere.

El novelista nació en el seno de una familia acomodada y en 1936 finalizó sus estudios de antropología y literatura en la Universidad de Harvard. Desde muy pequeño ya tenía claras su inclinación homosexual y su amor por las armas de fuego, dos pasiones que marcaron sus 83 años de vida. Aunque ya había escrito dos novelas (una en solitario y otra incluso a dos manos con Jack Kerouac, otro referente de la literatura beat) Burroughs dio rienda suelta a su voz literaria tras un fatídico episodio que marcaría su vida.

Bajo los efectos de las drogas y el alcohol y recreando una de las escenas de Guillermo Tell, el escritor retó a su mujer que sostenía un vaso de agua en la cabeza y con la que apostó por su buena puntería. Ni que decir tiene que erró en su apuesta. .

Tras cumplir una breve pena por homicidio involuntario, Burroughs se trasladó a Tánger y es allí donde escribió la que sería su obra maestra, El almuerzo desnudo. Publicada en París en 1959, fue prohibida por “obscena” en EE UU por los pasajes de pedofilia y asesinato que en él se incluían y no vio la luz hasta finales de los años 60. Narrada de forma desordenada, caótica y autodestructiva, la novela, además de ridiculizar a la sociedad norteamericana, nos muestra la vida de William Lee, un drogadicto al que solo le importa conseguir su próxima dosis. Un personaje que es el álter ego de su propio autor.

. En todo momento, su vida estuvo marcada por la lucha contra su lado oscuro, sus recuerdos y sus adicciones. La más conocida, su entrega a la heroína desde 1944. up, sin perder el sentido de la narrativa pero sin ceñirse a normas sintácticas predeterminadas. De hecho esa forma de conformar una historia ha inspirado a muchos, entre ellos a los músicos David Bowie o Patti Smith. No obstante, las entrevistas concedidas y en mayor medida, sus diarios sí constituyen una radiografía personal reseñable dentro de su carrera como escritor.

Muchos de los estudiosos de su figura lo definen como precursor, no sólo por su prosa irreverente, su falta de convencionalismos o su libertad vital, si no por sus ideas políticas. Para El vanguardismo de sus ideas, incluso hoy en día resulta irritante e hiriente para muchos, pero fue uno de los primeros en denunciar la guerra contra las drogas del gobierno estadounidense, el peligro de la supremacía de las nuevas tecnologías sobre los individuos que él tachaba de dominación y los riesgos del espionaje masivo por parte del Estado.

Al retirarse retomó otra de sus grandes pasiones, la pintura. Aunque no olvidó las armas y a menudo disfrutaba disparando a los botes de pintura que conformaban luego sus cuadros. Así que su carácter provocador nunca le abandonó y además en sus últimos años dedicó sus esfuerzos a otras artes como la música y el cine. La narrativa y el talento de Burroughs siguen hoy en día vigentes gozando de plenitud y libertad. Una libertad que conquistó a mediados de los años 40 y nunca jamás abandonó.

Escritor: Aida gutierrez

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