La relevancia de realizar preguntas que favorezcan el desarrollo del Pensamiento Crítico

Recuerdo que en el salón de clase, después de cuarenta y cinco o sesenta minutos de escuchar al profesor hablar, sin distinción de clase, levantar la mano y tener la osadía de preguntar sobre el tema en cuestión, podría llegar a representar la molestia no solo del “educador”, sino además la de los compañeros. Puesto que si es tan obvio lo expuesto por la autoridad en el aula, era insensato pensar que todo no estuviera “claro…como el agua”, tal como acuñaban los eruditos del momento.

Lo más triste de la experiencia de preguntar no es simplemente el preguntar, como se refiere en la anécdota, sino que la duda de ese osado estudiante, era tal vez, la duda de otros tantos que no habían entendido el tan claro tema. Muchos de mis colegas educadores, les resultaría un insulto que un estudiante tenga la valentía de preguntar, puesto que dan por sentado que la explicación implementada es “suficiente y satisfactoria” para dar por comprendido un tema en particular. Pero de serlo, porque rechazar la pregunta. O es acaso el temor de no tener la respuesta.

Este preámbulo se hace necesario para resaltar la importancia que adquiere la pregunta en el proceso de aprendizaje, muchos de los que se hacen sentir como “sabios” frente a una disciplina, en algún momento de su vida de estudiantes también las ejecutaron y aún más, llegaron a refutar lo tratado por el docente de turno. La pregunta se constituye en una herramienta valiosa a la hora de verificar o evaluar, sin el ánimo inquisidor, el aprendizaje en el estudiante. Si abran notado, no hablo de alumno, puesto que la visión pasiva del quehacer en el salón de clase, no va con la reflexión al respecto del preguntar. Pero retomo la pregunta desde la visión, de constituirse en el elemento reflexivo, por excelencia, que ayuda al desarrollo del pensamiento en el estudiante del siglo XXI.

Con apasionamiento, recalco el hecho de destacar en los cuestionamientos, en especial esos que se constituyen en esénciales, como los medios para abordar un tema con tan solo una de las estándares del Pensamiento Crítico, desde las perspectivas de Paul & Elder (2004), la claridad ; porque nos referimos a las preguntas en busca de respuestas que sean verdaderamente “suficientes e inteligibles”, como para comprender un tema en discusión. Que le proporcionen a quien las formule la posibilidad para poder “digerir” con facilidad una parte del contenido de una disciplina. Que la respuesta formulada le permita igualmente, la posibilidad de reactivar o enlazar relaciones conceptuales que le faciliten la conexión de conceptos entre sí; en otras palabras, le dé la posibilidad a ese verdadero estudiante, de poder hacer significativo el conocimiento y que pueda aplicarlo en variables contextos.

Pero, ¿qué implica que un estudiante pregunte? ¿Por qué es importante que se pregunte y qué sucede cuando no se hace? Y ¿cómo ayudan las preguntas a desarrollar el pensamiento, en especial, el crítico? determinar la conducta a seguir, desde el punto de vista cognitivo y procedimental. Finalmente reflexionar y luego actuar, parafraseando a Yael Abramovicz Rosenblatt.

Desde esta perspectiva y siguiendo el orden de los cuestionamientos, el preguntar ayuda a que el estudiante y no solo el educador, evalúen el aprendizaje, en otras palabras, se avanza en el proceso de filtrar información e irla organizando mentalmente para así determinar si esta satisface la curiosidad viva de ese “preguntón”. En síntesis, no solo va determinando el grado de veracidad y acoplamiento del nuevo conocimiento, sino que además está habilitando nuevas conexiones neuronales, fisiológicamente hablando, que permiten aprender.

Es decir, que pasa el preguntar no solo por el acto pedagógico de aprender, sino por ser un factor estimulante a nivel neurológico y cognitivo; y no hacerlo, se constituiría en un fracaso, para el docente y el discente. Y finalmente, cuando nuestro cerebro se siente estimulado, en este caso por un bombardeo cognitivo, donde organiza, activa conexiones neuronales, desecha y reactiva información, está pensando y lo hace de manera crítica porque reflexiona al respecto del conocimiento mismo y con ello, aprende a pensar en torno a una disciplina en particular. En otras palabras y citando a Paul y a Elder (2004). El pensamiento crítico es el proceso de analizar y evaluar el pensamiento con el propósito de mejorarlo…La clave para desencadenar el lado creativo del pensamiento (la verdadera mejora del pensamiento) está en reestructurar el pensamiento como resultado de analizarlo y evaluarlo de manera efectiva

Finalmente al formular y responder preguntar durante el acto educativo, se está generando en los estudiantes la posibilidad de ser mejores pensadores sino que a su vez, se habilita en el docente la posibilidad de pensar y ser creativo en la dinámica del educar y poder adecuar el discurso ante la variedad cognitiva dentro del aula de clases; además de, animar a sus estudiantes a cuestionar lo que aprenden, no dando por sentado, que todo lo dado es verdad; promoviendo de paso la investigación, como herramienta practica a la hora de enfrentar de formas diversas, el desafío de aprender.

Escritor: María Leonor Cantillo Alarcón.

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