Las clases: Un norte sin brújula

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La clase es el máximo escenario del acto educativo, sobre el que aparecen dos actores principales profesor-alumno; espacio por excelencia de convivencia, en que factores como modelos, estrategias y recursos didácticos, la pueden hacer una experiencia agradable o tediosa.

Para empezar, los expertos consideran conveniente que cada institución realice un esfuerzo por unificar el modelo pedagógico con el fin de darle coherencia al proceso educativo. Para el colegio Alberto Santofimio Caicedo, por el contrario, se reproduce un modelo esencialmente ecléctico, declarando pluralidad y heterogeneidad, puertas abiertas a las posibilidades en el campo metodológico.

AC2: “Nosotros nos inventamos, cuando digo “nosotros”, yo, me inventé el cuento de que era un modelo ecléctico, poniendo ¿qué concepción sobre el tapete? simplemente se observaron todos los profesores, qué actividades pedagógicas hacen, los unos trabajaban con Skinner, otros trabajaban Vigotsky, bueno en fin, todas las teorías habidas y por haber. Se consideró así, por el hecho de tomar lo mejor y lo bueno de lo que estamos trabajando”

A raíz de lo citado, se averiguó y consideró acerca de los surtidos modelos pedagógicos, con que los docentes orientan sus clases.

AC3: “Si, generalmente los modelos que uno debe utilizar hoy en día, donde los muchachos ehmm son un poco como apáticos al trabajo educativo, son modelos activos, participativos, democráticos, que el muchacho participe en todos sus talleres y actividades, porque desarrollar un 50% de clase magistral, eso da para que el muchacho no tenga una actividad como se espera”.

El docente evoca cómo deberían ser los modelos y con su caracterización hace énfasis en enfoques actuales (constructivismo, escuela activa), que puntualizan en la participación activa del educando, lo que supone, relaciones educativas menos verticales y más democráticas entre los actores, pero la apreciación es a manera de suposición, manifiesta el compartimiento con el modelo de escuela tradicional.

AC3: “No, no hay un modelo educativo único, de cada uno se toma lo positivo que uno puede aplicar. Me gusta por ejemplo, el proceso de aprender haciendo, primero hagan las cosas, las observen, reflexionen sobre ellas y luego si pasar a la parte teórica. Hay otras por ejemplo, que tiene que ver como de acuerdo al área, en castellano uno tiende a que ellos apliquen lectura, a que ellos cuenten, reflexionen, creen, entonces ya es un modelo diferente…me gusta que ellos hagan trabajos, actividades extra clase, puedan escoger la persona con la que van a desarrollar la temática”

El sentido de participación activa, que describe el profesor, se hace más concreto: aprender haciendo, enfoque constructivista. De manera que, el aprendizaje es significativo cuando se parte de lo puesta previa del educando, aún más, si el aprendizaje es cooperativo. Su comentario es “me gusta”, sensación que verifica con la puesta en práctica. A lo descrito, se suma, el uso de varios modelos de acuerdo a la materia impartida, en verdad, se trata de una misma orientación, lo que si cambia de una materia a otra son las estrategias de procedimiento.

AC3: “los maestros eh que somos de vieja guardia, pues nos parece, como ya tenemos como nuestra conducta de ser ante el muchacho, nuestro propio modelo, no, que muchas veces eh…se adaptan a ese modelo que uno escucha…el ensayo y error por lo menos en la clase de educación física”.

Con nutridas experiencias en el sector educativo, los profesores confían en su propio criterio de modelo, producto de las repetitivas prácticas sin cambio alguno, reproducidas durante años, que pueden coincidir con modelos que escucha y que tal vez desconoce si su formación pedagógica no ha sido permanente.

AC3: “El modelo, si es que hay un modelo aquí, para mi es más un modelo constructivista…eh y para mí el modelo por lo menos, de los maestros es completamente tradicional…eh…son muy poquitos aquellos maestros que se salen de eso, la mayoría tienen y los recursos que se utilizan son tablero y marcador”.

El último profesor citado, más que expresar como debieran ser los modelos, reconoce que es muy común en el medio, encontrar docentes aferrados únicamente al modelo tradicional, siendo normal, que sean los mismos docentes quienes hablan de la necesidad de hallar profundos cambios en los sistemas educativos y son también los más reticentes a las transformaciones.

El colegio Alberto Santofimio, igual que otras instituciones oficiales de Ibagué, está siendo evaluado y aprobado cada dos (2) años por la Secretaría de Educación Municipal, condición que coadyuvaría al mejoramiento en la calidad del servicio.

AC2: “…los señores superiores fueron enfáticos en decir “no podía haber un modelo ecléctico, agentes del Gobierno que vienen hacer la observación, la evaluación para decir sí servimos o no servimos, nos aprobaron por dos años, pero por segunda vez nos dieron el concejo de que no siguiéramos en el cuento del modelo ecléctico, sino inscribiéramos alguno de los modelos que existe y dijéramos como lo hacíamos funcionar”

Tomando los criterios y vivencias de los docentes, actores directos del proceso educativo, todos coinciden en la fuerza que posee el modelo constructivista y de escuela activa, aunque no se nombren de forma directa, de manera implícita es referente constante. La variedad estribaría en las estrategias que planee creativamente el docente, para llevarlo de las estructuras mentales a su aplicación en clase.

Escritor: JOHANA DUARTE

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