Literatura infantil: el cuento de hadas

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El lenguaje emplea una tarea fundamental durante el proceso de maduración del ser humano:estudios lingüistas demuestran que en el período de la infancia, la adquisición del lenguaje es lenta y que maduramos a medida que aprendemos y crecemos en el habla. Así pues, vinculado con el desarrollo de uno mismo, el lenguaje se convierte en instrumento y abstracción de nuestro propio pensamiento. Debido a esta relación indisociable entre lenguaje y conocimiento, analizaremos la construcción referencial que mejor acompaña la primera fase de nuestra vida: el cuento. Veremos como el imaginario colectivo, los personajes, arquetipos y modelos, las respuestas emocionales que la niñez va exigiendo, los valores, la aceptación y el rechazo, serán propiedades esenciales para el género literario infantil.

El nacimiento de un género La Literatura infantil, hoy en día con gran presencia en el sector literario, fue inexistente a lo largo de toda la historia de la Literatura hasta principios del siglo XIX. Antes de su llegada, los niños se conformaban con escuchar lo que el mundo adulto les contaba; mediante la transmisión oral, el hombre se servía de héroes y situaciones imaginadas para completar sus argumentos y trasladar enseñanzas y tradiciones. Tanto es así, que podemos afirmar que los inicios de la oralidad se hallan en el mismo nacimiento de una comunidad. Como precedente directo de la tradición oral, la Literatura infantil adquiere un valor pedagógico esencial porque traslada las costumbres, los modelos y los valores de un pueblo.

No fue hasta el año 1812, con la publicación de los Cuentos para la infancia y el hogar 1de los hermanos Grimm, que nació el género de la Literatura infantil. El desbordante eco que tuvo la obra provocó que naciera con fuerza un nuevo público, el público infantil, que por primera vez podía acceder a un mundo de culto reservado para unos pocos. Sin embargo, la tarea de ambos hermanos se dirigía bajo otra voluntad muy diferente: Jacob y Wilhlem Grimm habían llevado a cabo un intenso trabajo de investigación sobre la cultura popular alemana con el fin de redefinir la identidad de su pueblo, pero jamás enfocaron su tarea para hacer pedagogía ni mucho menos se versaron hacia un público infantil.

 Sin embargo, cabe recordar que un siglo antes de su publicación, empezó a resurgir la vertiente creativa e innovadora del arte después de tantos siglos de mimética medieval y las nuevas generaciones se fueron preparando gradualmente hasta poder abrazar tal proyecto revolucionario. En medio de este renacimiento artístico, París era la ciudad modélica y Francia el referente para las nuevas generaciones de pensadores y artistas europeos, y fue en este contexto previo cuando apareció Charles Perrault, un escritor francés que dirigía sus obras a cortesanos de Versalles y de la corte de Luís XIV, escritas con tanta ingenuidad y belleza simplista que enseguida fueron acogidas por los niños de la época, haciendo suyos los Cuentos de la madre Oca2.

Con la llegada de este nuevo género para niños, la Literatura se entrega a un nuevo y extenso público en esta doble vertiente oral y escrita que, hasta hoy, conviven sin conflictos en un mismo plano. No existe ninguna comunidad, por elemental que sea, que no disponga de un mínimo repertorio de relatos o de un grupo de narradores y oyentes que deseen ser informados o conmovidos. La primera función del cuento popular es la de hacerse comprender y comprender el mundo, y su voz, al margen de la autoría, es la voz del pueblo.

fairy francés, que es singularmente Aunque los términos se ensanchan y acogen muchas formas imprecisas como las anécdotas o las adivinanzas, nos ocuparemos en adelante de los cuentos de hadas y de cómo siguen fielmente a una misma estructura. Elementos propios del cuento de hadas y su universalidad En los cuentos de hadas, las incidencias narradas se basan en modelos de vida positivos que padecen un giro desafortunado. Desde su inocencia inicial, los personajes se someten a pruebas de iniciación que son claros símbolos de transición (ya sea por causa de un abandono o una pérdida, se aventuran por lugares ignotos y terribles, lejos del entorno familiar). Con este cambio brusco aparece el conocimiento del peligro (animales feroces, brujas, monstruos despiadados) y varias vicisitudes que habrá que superar (el miedo, el encarcelamiento, la lucha). Son frecuentes los recursos de la astucia, los amuletos o la amistad, para llegar a un final siempre victorioso en el que se consigue riqueza, amor o poder.

aprenden valores como el amor en todas las cosas, el respeto por los seres frágiles o la superación de los falsos prejuicios. Los cuentos de hadas terminan siempre con el logro de una personalidad madura, armónica, por fin integrada en el grupo social al que se pertenece. De este modo se sucede el legado cultural de los antepasados a las nuevas generaciones; los nuevos lectores. Muestra de esta universalidad del cuento, fue el fascinante descubrimiento que hicieron los hermanos Grimm cuando observaron con asombro que los relatos de la aislada población de Hesse, en Alemania, tenían sus análogos en Grecia o incluso en la India, como si los elementos míticos de los cuentos hubiesen sido esparcidos a conciencia por los diferentes pueblos de todo el mundo.

Escritor: Anna Centellas Jover

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