NIVELES Y POLÍTICAS DE INTEGRACIÓN DE INMIGRANTES EN EUROPA Y ESPAÑA

Europa constituye hoy el continente número uno en lo que a inmigración internacional se refiere, en el año 2005 se contaban 65 millones de inmigrantes internacionales, esta cifra estaba seguida por Asia con 53 millones y por América del Norte con un cifra de 44 millones. Según refiere la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) durante el año 2004, vivían en Europa 56 millones de inmigrantes, de los que 27,5 millones son activos. En Europa estados que eran por tradición países de emigración como son Italia, Portugal o la misma España hoy son países de inmigración.

Dichos movimientos de población, sean de carácter provisional, de carácter permanente, de tipo económico o relacionados con la reagrupación de la familia, no pueden dejar indiferentes a la Unión Europea, en este sentido, pone a todos en una situación que conlleva  a pensar en políticas de integración.

En la actualidad, la Unión europea está encaminada en un proceso de  comunitarización en cuanto a las políticas migratorias. Para tratar el tema de la integración comunitaria se necesita conocer primero cuáles son las políticas de inmigración que permitan comprender las políticas de integración dirigidas a los  inmigrantes que se han puesto en marcha en varios países europeos, según lo expuesto anteriormente “igualdad de oportunidades”, y las consecuencias de dichas políticas en las poblaciones naturales de la inmigración. Los ejemplos servirán para poder abordar la realidad en las políticas de integración.

Si bien el tema de la inmigración es generalizado en la totalidad de los países dentro de la Unión Europea, el proceso histórico, los diferentes tipos y la amplitud del fenómeno difieren entre un país y otro. Los países que son pioneros en cuanto al tema de la inmigración, como son Francia, Alemania, Holanda, Bélgica  y Gran Bretaña comenzaron con la importación de mano de obra desde de la década de los años cincuenta. En otros países como Italia, Grecia, España, Portugal e Irlanda sienten recientemente, aunque de forma intensa, la inmigración.

La Europa antigua caracterizada por las migraciones se ha ido transformado de forma profunda en los últimos años. La diversificación es el término clave en dicha dinámica. La cantidad de las nacionalidades en la materia continúa en aumento. Europa no es ajena al fenómeno de mundialización referente a las corrientes migratorias que se vive actualmente, evento al cual están vinculados todos los continentes.

No obstante, subsisten discrepancias importantes que constituyen obstáculos para la existencia de una política de inmigración europea más concertada además de que introducen efectos perversos como reglas del juego que presumen una mayor homogeneidad.

Pueden ser mencionadas algunas como:

1. Las disparidades existentes en el derecho a adquirir la nacionalidad: países  en los que prevalece el Ius Soli y otros países en los que prima el Ius Sanguinis, países que mantienen equilibrio entre las dos variantes, también hay países con disposiciones  concretas ligadas a un pasado de colonización o a la pertenencia en una zona cultural o geográfica. Estas diferencias, junto a la historia, la  geografía, y la soberanía de los Estados, implantan modos de entrada muy diferentes en la ciudadanía europea.

2. La diversidad existente para aplicar el derecho de asilo: si bien se observa en todos los estados europeos la generalización del asilo temporal, es sorprendente ver la variedad en los  procesos, en las prácticas, en los criterios para entregar el estatuto de refugiado, son algunos hechos que revelan la poca transparencia que existe entre los países.

3. La gran dependencia en las políticas migratorias en los Estados respecto a la opinión pública de la nación a la vez restrictiva, cambiante, y obsesionada con la seguridad. Dichos fenómenos de opinión a menudo son fuente de amalgamas como son los solicitantes del asilo, terroristas, delincuentes, clandestinos que son perjudiciales para una aprensión de los flujos y las existencias.

España saltó de ser un país de emigración a ser una tierra de inmigración durante la década de los años ochenta. Dicha evolución puede explicarse por los cambios políticos y en el orden económico que han sido consecutivos al proceso de democracia, a la integración en la Unión Europea y al aumento económico.

Con razón de la evolución en la corriente migratoria que dio lugar en España durante los años 80 y a modo de anticipación a la integración del país a la Unión Europea España establece la primera “regulación del derecho de extranjería por razón de la Ley Orgánica 7/1985 referente a los derechos y libertades de los extranjeros en España”.

A esta ley le siguieron una serie de reformas como la “Ley Orgánica 4/2000”, y la “Ley 8/2000 y Ley 14/2003” que intentaban:

1. El reforzamiento de los derechos y las libertades de los inmigrantes y la  integración social y laboral de los mismos,

2. El reforzamiento del control sobre los flujos migratorios adecuándolo con las directivas europeas en términos de inmigración y establecer las vías adecuadas de expulsión de los individuos sin papeles,

3. La lucha en contra de las mafias y del tráfico ilegal de las personas,

4. El reforzamiento de la seguridad ciudadana y la lucha en contra de la violencia doméstica,

5. Propiciar la habilitación del acceso a la información en las administraciones de parte de la Fuerzas y los Cuerpos de Seguridad en la lucha contra la inmigración de tipo ilegal,

6. Ejecutar las modificaciones en las condiciones de la reagrupación de familias,

7. El recorte de los derechos a los inmigrantes que se han establecido de manera ilegal en España.

Consuelo Rumi, la Secretaria de Estado, en declaraciones a la prensa noviembre del año 2005 explicó que España y la Unión Europea se encontraban “reflexionando” acerca de la necesidad de modificar la Ley de Extranjería con la finalidad de adaptarla a una nueva trayectoria que como objetivo tiene:

1. La facilitación de la igualdad de las oportunidades para el acceso a los empleos, a los colegios, a la vivienda,…etc.

2. La permisión a los inmigrantes que residen de forma legal en la Unión Europea desde por lo menos 5 años el desplazarse por los países de toda la Unión.

España está dotada de un instrumento que facilita la integración de los inmigrantes dentro del país, se refiere al “Foro para la Integración Social de los Inmigrantes”, que es un órgano afiliado adscrito en el Ministerio del Interior mediante la Delegación del Gobierno dirigida a la Extranjería y a la Inmigración, su finalidad es la de propiciar la participación para lograr la integración de los inmigrantes que están legalmente establecidos en territorio español. El Foro es consecuencia de lo que se estableció en las “Leyes Orgánicas 4/2000 y 8/2000” respectivamente referentes a los derechos y las libertades de la integración social. Dicho Foro es una forma para la consulta, la búsqueda de información y para el asesoramiento del Gobierno.

La integración de los inmigrantes se debate ampliamente por parte de los políticos e intelectuales. Existe una voluntad del pueblo para integrar a los extranjeros según Miguel Azurmendi, que es profesor de antropología y ex – Director del Instituto Cervantes de Tánger. No obstante, las realidades de las circunstancias de vida en los distintos colectivos que integran la población inmigrante española muestra el rostro de una integración con características generales resumidas en materia de:

1. Educación: Los hijos de inmigrantes se incorporan a los colegios públicos. Las diferentes comunidades extranjeras crean redes de solidaridad para asistir al recién llegado. No obstante, existen diferencias importantes, sobre todo entre los inmigrantes latinoamericanos y los magrebíes, dependiendo de las regiones donde se asientan.

2. Empleo: Los inmigrantes, con papeles o sin ellos, se integran en un fragmento del mercado laboral que se caracteriza por la inestabilidad, los bajos salarios, la dureza del trabajo y la falta de calificación.

3. Vivienda: Constituye un factor importante de discriminación. Al igual que con el asunto de la educación, las contradicciones son más obvias entre los inmigrantes de Latinoamérica y los magrebíes.

4. Salud: Los trabajadores extranjeros con residencia legal en España, que cuentan con permiso para trabajar y que están en situación de alta respecto a la Seguridad Social, son los que pueden beneficiarse de la asistencia sanitaria caracterizada en igualdad de condiciones con la que reciben los españoles.

En el futuro de Europa será preciso enfocar las políticas de gestión sobre las migraciones de acuerdo a las bases siguientes:

-Hacer énfasis sobre la idea de la migración asumida como intercambio, como un motor para el progreso y la paz.

-Los estudios socioeconómicos, que se han realizado por diferentes entes,   han demostrado el aumento constante de la demanda referida a la mano de obra en países industrializados en Europa.

-Por otro lado, la revitalización demográfica de varios países europeos, que tenían pirámides de población avejentadas, se va logrando por al apoyo natalista en los países de la región sur.

-No todos los individuos pueden trabajar del otro lado del Estrecho, es necesario equilibrar las rentas y las prestaciones sociales en las dos orillas del Mediterráneo.

-Se debe asfixiar y desalentar la emigración que no sea legal al mismo tiempo que se actúa en las causas más profundas que la propagan y la sustentan.

-Insuficiencia respecto a la ayuda de Europa e inadecuación sobre las necesidades de los países que emiten la inmigración.

La histórica deuda de la colonización no puede servir como excusa para la inoperancia en los gobiernos de África para compensar el problema.

Autor: Moises Bolekia

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