Paradigmas que describen el comportamiento sexual

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Los principios del siglo XIX bajo el uso deliberado de los roles de género a conveniencia de las Instituciones Patriarcales (La Familia, La Iglesia, Las Universidades) surgen, dentro del ámbito de las ciencias sociales, los Paradigmas que describen el comportamiento sexual de las personas, estos complejos paradigmas explican de manera más conceptual la evolución de la Sexualidad, bajando la importancia de las etapas históricas como los aspectos sexuales de los griegos, romanos o culturalmente hablando, el cristianismo y el judaísmo como base principal de la ya menciona sociedad del siglo XIX.

Se profundizaba en la parte filosófica más allá de la cotidianidad cultural; se construyen diversas formas metódicas de explicación sobre los mitos, temores y las nuevas libertades de la sexualidad (toda etapa de reconstrucción social conlleva nuevas libertades), los médicos como Havcellock Ellis con su obra Psychology of Sex que, entre otras cosas, refuta la idea sobre la masturbación y su insania; y el Dr. Lawrence con su novela El amante de Lady Chaterley y de mujeres como Marie Stopes y Margaret Sanger también deslumbran posibilidades y determinaciones ante las “nuevas libertades:” la desmitificación de la masturbación, la igualdad de instintos sexuales entre hombres y mujeres, el control de la natalidad que ayudan al desprendimiento de la rigidez de la época victoriana consolidando las reestructuraciones sobre los pensamientos modernos de la sexualidad, la influencia de los pensamientos políticos que, ahora, serían progresistas dieron el paso para que la ciencia y, ya entrados en el siglo XX, usando del conocimiento metódico, la sexualidad, entra en su proceso de estudio controlado, Alfred Kinsey zoólogo que investigó las experiencias sexuales y los Esposos Masters y Johnson nos brindan ahora la posibilidad de conceptualizar, de dividir e intrigar datos sobre los comportamientos humanos sexuales, su anatomía y su fisiología, devuelven el poder del orgasmo y el placer al control individual y le dan un nuevo significado a la palabra “normal.”

Como fundamentación racional, usando las ciencias positivas y estructuradas que otorgaban conocimientos casi irrefutables, nace la Sexología, una ciencia enfocada específicamente al estudio de la sexualidad humana construyendo toda una ramificación de estudios, de posibilidades, de conceptos y de complejidades emocionales y de controversias sociales desatando incluso, revoluciones paradigmáticas que cambian y evolucionan más rápido que las costumbres sociales. Permitiendo Evolucionar la sexualidad con la misma ciencia y no tanto con la sociedad, la Sexología dejo de ser positivista y entro a los campos de los Paradigmas que entienden la sexualidad como una construcción social, a partir del desarrollo psicofisiológico.

Para esto, era necesario entender y retomar la historia de la sexualidad, interpretarla y determinar las consecuencias de los procesos pasados para diagnosticar nuevos, y de pronto interviene e intenta dar soluciones a las experiencias sexuales de las épocas del siglo XX pero, al ser una ciencia joven, requiere pasar por etapas de afirmación, como una ciencia adolescente se construye y de funda mentalización teórica, por ejemplo, la construcción de conceptos como sexo que se determina según las características físicas, la identidad de género que establece un desarrollo psicológico de ser hombre o mujer, el rol sexual, que es el papel que jugamos ante la sociedad o bien, la diversificación de los comportamientos sexuales como las preferencias u orientaciones sexuales y dentro de estas, la Homosexualidad, la Heterosexualidad, la Bisexualidad y la Transexualidad o los comportamientos sociales y las herencias culturales como la nueva femineidad, la masculinidad, el travestismo y el transgénero que ahora forman parte de los estudios a profundidad de la Salud integral y Sexual (Sexualidad)

“No hay comportamientos sexuales universales” afirmaba Kinsey pues fue el primero en demostrar que dentro de un mismo grupo social, el comportamiento sexual es modificado y matizado por diversos factores, como sexo, edad, religión, religiosidad, nivel educativo, estado civil, y contexto cultural de desarrollo del individuo. Los estudios antropológicos sobre el comportamiento sexual en diversos pueblos, como los de Malinowsky ( 1971), Mead ( 1973), Tullman (1974) y de manera reciente Gregerson (1983) o los estudios de comportamiento sexual en diversos países, dan cuenta de la infinidad de costumbres y comportamientos sexuales, algunos son comunes en ciertas sociedades mientras que en otras se rechazan.

El psicoanálisis como otro paradigma que explica el comportamiento humano brindó la importancia de la infancia y sus repercusiones, la descripción del desarrollo humano y sus consecuencias descritas por etapas de desarrollo mental y social, El desarrollo fisiológico, las estructuras de la mente humana un yo, un Ello y un Súper Yo dan el golpe maestro para entender el comportamiento individual, ahora el pensamiento y los sueños están también vinculados a la sexualidad y determina dos posibilidades de estudio, lo individual ligado al interior del cuerpo y el externo, ligado a la relación de cuerpos. Pero no es hasta Foucault que propone el uso del poder vinculado a la sexualidad, esto produce posibilidades de acción, de elección “así como la libertad constituye una condición para el ejercicio del poder; así existen las bases de la liberación sexual pero no así, de nuestra propia sexualidad”. El poder es lo que caracteriza a las complejas relaciones entre las partes de una sociedad particular y las interacciones entre los individuos de esa sociedad como relaciones de lucha permanente. Como el poder, para Foucault, es intrínsecamente relacional, las luchas políticas deben ser descritas no en términos de poder a secas sino en términos de “relaciones de poder” justificando una revolución sexual, que en simple palabras, es una guerra fría que contrapone la libertad sexual personal, la imposición de libertades sexuales que expresan los autores y la normatividad colectiva.

Por otro lado un nacimiento es preponderante después de la mitad del siglo XX, la concentración de los conocimientos combinados con las explicaciones de comportamiento humano abren paso al desarrollo bio-psico-social del hombre con la sexualidad. Ahora, autores como Parsons, que identifica la sexualidad compartida como forma de construcción social, la vida familiar moderna y los roles sexuales que explican el discurso convencional religioso se encuentran con un problema, describen el funcionamiento de la sociedad y no la crítica del todo, entonces, James Stephen y John Stuart Mill construyen teorías dando importancia al género en el desarrollo social (la Femineidad y la Masculinidad) y abren camino para que algunos históricos personajes como Simone de Beauvoir con sus posicionamientos filosóficos entre el hombre, la mujer, su rol social, su libertad, su identidad y su trascendencia en la cultura, ofrecen un anacronismo entre sexo y género. Levi Strasuus que vincula el trabajo y la sexualidad, las divisiones de poder y su mecanismo ligado al Estado o bien, Sarte que sella su debate a la identidad personal y a la conciencia, estableciendo que el cuerpo no es un fenómeno estático ni auto-idéntico, sino un modo de intencionalidad, una fuerza direccional y un modo de deseo. El cuerpo es experimentado como un modo del llegar a ser y sólo existe en el modo de ser sobrepasado. Estos pensamientos filosóficos llaman más la atención criticando la situación y no sólo describiéndola y por ello, han sido utilizados como símbolos de una epistemología en la llamada revolución sexual.

La Sexualidad, ligada al desarrollo humano, toca cada punto de su que hacer, de su pensar, de su comportamiento, de su mente y de su forma de interrelacionarse, por ello el estudio de la sexualidad se expande en correlación con el estudio del hombre en sus diversas adaptaciones al tiempo y a su espacio. El cambio de vida de las mujeres occidentales, aumento la esperanza de vida, disminución de la fecundidad, la adquisición de nuevos modelos educativos y formativos, la profundidad de los paradigmas y la reestructuración del poder familiar, los estudios de Género, el Feminismo, la reconstrucción de la Masculinidad y la lucha de los sexos, toma un nuevo sector del estudio de la sexualidad y de los estudiantes de la sexualidad; Betty Friedan que escriben ya no sobre los pasados lejanos, sino los pasado presentes, acontecimientos filosóficos y políticos del mismo siglo son cuestionados para revindicar las relaciones de sexo, de género, su relación con la jerarquía social y también con el Estatus social y las relaciones de trabajo. Dando paso a una etapa de investigación empírica y la construcción teórica, la investigación de la sexualidad y el acceso a su saber.

Escritor: Andrés Sánchez

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