PENSAMIENTO CRÍTICO: LA INVITACIÓN A LA ACCIÓN

Debo iniciar este trabajo afirmando que constituye para mí un enorme reto, pues estoy consciente que es mucho lo que se ha dicho y escrito sobre este tema. No pretendo igualar en pericia y profundidad a dichos escritores; pero sí, deseo plantear algunas reflexiones sobre este tenor. Ante un contexto ineludible. A la luz de lo que estamos viviendo como humanidad y particularmente como nación se vuelve decididamente importante hacer uso de un pensamiento crítico. Estamos inmersos en un mundo, en el cual se están perdiendo cada vez más las seguridades y las certezas; pareciera que estamos condenados a vivir la inseguridad, la fragilidad, lo momentáneo, lo transitorio.

La inseguridad en todas sus formas, unas más crueles que otras, pero todas violentas y para ello basta mirar los conteos de “daños colaterales” que se nos presenta en el periódico día a día; y dicho sea de paso las valiosas palabras de Henry A. Girox (2005) “La concepción de seguridad nacional (está) basada en el miedo, la vigilancia y el control (así) se (ha sustituido) la cultura de responsabilidad compartida”

Así, el ámbito laboral ha sucumbido a este panorama, la inseguridad es cada vez más marcada en la conservación de un empleo, y esto no es menor, ya que nos violenta, nos enfatiza nuestra fragilidad, mueve nuestros referentes y nos muestra que aquella idea de envejecer en un mismo trabajo ya no es real. La familia, también ha sido tocada por la fragilidad, por lo inseguro, basta mencionar aquí el crecimiento de divorcios que muestran las estadísticas a nivel mundial, panorama en el que México se hace presente.

La educación no se escapa, pues es vista como un producto, no como un proceso; ahora hasta los conocimientos son frágiles, momentáneos; Zygmun Bauman (2007) expresa “El conocimiento tenía valor puesto que se esperaba que durara, así como la educación tenía valor en la medida en que ofreciera conocimiento de valor duradero” Como si esto fuera poco no podemos eludir que la educación debe sujetarse a los requerimientos de un Estado “La ideología que subyace en el aparato educacional cumple una función sujecional en favor del orden dominante; al transformar al estudiante, mediante una determinada práctica pedagógica, en sujeto de y al conocimiento, realiza el paso concreto al sujeto específico dispuesto como terreno a modular por la orientación pedagógica que sobre él se ejerce”

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Los contenidos, los libros de texto son útiles para mantener al individuo en sujeción; el Sujeto- sujetado nombrado por Michel Foucault. En este sentido es mucho lo que podemos decir, sobre todo cuando vemos lo que nos presenta el Estado en la escuela, y en los medios de comunicación, cuan actual se hace la frase acuñada por el poeta Romano Juvenal allá en el Siglo I, “Panem et circense” . Me permito transcribir lo que el poeta expresó: ….Hace ya mucho tiempo, de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, hemos abandonado nuestros deberes; la gente que llevó alguna vez comando militar, alta oficina civil, legiones- todo, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: pan y circo.

Es precisamente con base en esta imagen de un sujeto sujetado, que se vuelve vital el desarrollo de un pensamiento crítico como medio de emancipación; y la labor docente es primordial para ello. Ahora bien, el cuestionamiento que se pudiera presentar aquí, sería ¿cómo lograrlo en condiciones tan adversas?, ciertamente me queda claro que el docente se encuentra bajo el control de una hegemonía dominante, manifiesta en el control de contenidos, tiempos, evaluaciones, certificaciones, acreditaciones, competencias, todo a favor de la llamada “calidad”, discurso, que es usado como un instrumento de legitimación para la aplicación de premios y castigos en la tarea de disciplinar a la comunidad educativa.

No obstante, en este escenario es necesario observar que no todo está perdido sino que siempre existen espacios para la resistencia; pues si sucumbimos ante el sistema, ¿para qué estamos aquí? ¿Tendrá sentido nuestra labor profesional?. Necesariamente pensar críticamente para propiciar el cambio. Entonces, el siguiente paso será entender lo que es el pensamiento crítico; para ello daré comienzo manifestando que he aprendido que las palabras merecen respeto, pues, debo reconocer que anteriormente consideraba el termino crítica, sólo a la emisión de mis opiniones con una escasa fundamentación, ahora comprendo que su dimensión es por mucho diferente a la mera manifestación de opiniones.

Me parece que será interesante entonces en este espacio remitirnos a algunas ideas que al respecto se han vertido; así Altuve G y José G.(2010) exponen que “El pensamiento crítico se propone analizar, evaluar y comprender estructura y consistencia de los razonamientos, particularmente opiniones o afirmaciones que se aceptan como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana”. Roberto H, Ennis (2004) un importante teórico dedicado al estudio del desarrollo del pensamiento crítico, manifiesta que éste es “un pensamiento razonado y reflexivo orientado a una decisión de creer o hacer”. Así como estos autores han plasmado su concepto; también existen posturas de teóricos como Peter A. Facione, quienes se niegan a emitir una definición sobre el pensamiento crítico, bajo la premisa de su complejidad y profundidad.

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Cual fuere la situación lo que personalmente me queda claro es que el pensamiento crítico es aquel que te permite analizar tu contexto y que, indiscutiblemente te lleva a la acción para provocar un cambio de circunstancias; para mí, el pensamiento crítico te invita, y te compromete a actuar; el pensamiento crítico es una forma de vida. Hoy más nunca se necesita congruencia, resuena fuerte y clara la frase del dominio popular “gritan tanto tus acciones, que no me dejan escuchar tu voz” por eso la importancia de considerar al pensamiento crítico como una forma de vida, pues este reclamo de congruencia debe iniciar en nosotros, y para ello se vuelve indispensable saber quiénes somos; como nos constituimos, que barreras debemos vencer, y que valores debemos impulsar y que identidad poseemos.

BIBLIOGRAFÍA

Bauman, Z (2007). Los retos de la educación en la modernidad líquida. España, Gedisa.

-Boisvert, J (2004). La formación del pensamiento crítico. México, Fondo de Cultura Económica.

-Juvenal. Sátira X (81)

ARTICULOS

-Altuve G., José G. (2010) El pensamiento crítico y su inserción en la educación superior. Actualidad Contable. N°20. 05-18.

Giroux, H (2005). El neoliberalismo y la crisis de la democracia, en Anales de la educación común. Tercer siglo, Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. Nº 1-2. 77.

MESOGRAFÍA

-Rodrigo Alfaro, Paulina Labra. Ideología y Educación: Notas sobre Pedagogía Crítica, (en línea) Dirección URL: http://pedagogiayeducación.bligoo.cl/view/793441/ideologia-y-educacion-Notas-sobre-Pedagodia-Critica.html#content-top

-Foucault, Michel (s/f). “El sujeto y el poder”, (en línea) Dirección URL: http://www.elseminario.com.ar/biblioteca/Foucault_Sujetos_poder.htm

Escritor: Hilaria Pérez Ruiz.

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