PENSAMIENTO MÍTICO COMO HERRAMIENTA ANTROPOLÓGICA DE ANÁLISIS

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El pensamiento moderno, que podríamos denominar como científico, ha menoscabado el papel del pensamiento místico o mítico, aquel pensamiento que dominó y permeó durante siglos a sociedades antiguas y no occidentales. La ciencia se deshizo del conocimiento de origen sensorial desde la época de ilustres filósofos y científicos occidentales como Bacon y Newton, acudiendo al intelecto y a lo matematizable como única fuente de conocimiento. Dentro de esta concepción, el pensamiento mítico no tendría trascendencia, es desplazado para ser visto como premoderno, ingenuo e incluso irracional.

Lévi-Strauss reivindica este tipo de pensamiento, no lo coloca como inferior o como la infancia del pensamiento humano, lo coloca como un pensamiento que es distinto, que no se puede medir con una lógica moderna. Es un pensamiento cuyo contenido está adecuado al modo de vida de estas sociedades, en las cuales incluye las llamadas sociedades ágrafas, que al no poseer mecanismos de comunicación escritos, traspasan su pensamiento de manera oral, atravesando generación por generación y obteniendo complejas estructuras que en apariencia no podrían tener estos grupos que, por el contrario, elaboran todo un sistema de ideas que entraman una compleja correlación de acontecimientos que conectan su pasado, presente y futuro.

La religión es una piedra angular dentro de los componentes de una sociedad ágrafa, cuyas estructuras estudió Lévi-Strauss cuidadosamente en Brasil y Norteamérica. La religión va más allá de la especulación filosófica, es una estructura que refleja gran parte del pensamiento de su sociedad, cuyo contenido puede tener un impacto psicológico directo en sus individuos. Pueden ver en ellos un amedrentamiento, un aliciente, o la práctica del acto imitativo de un arquetipo religioso de carácter sagrado. Puede traer implícita o explícita una gran carga axiológica que determina eventualmente un deber ser, como imitación de hierofanías antiquísimas. Dentro de ese contexto, son precisamente los mitos los que reflejan el pensamiento de estas sociedades ágrafas; sus temores o arquetipos, los cuales traen consigo toda una carga simbólica que refleja diversos aspectos de un grupo determinado. Así, el conocimiento que puede otorgar un mito no puede ser juzgado a la ligera, debe analizarse en profundidad y en el contexto en el que se origina y multiplica.

Es bien sabido que las mutaciones observadas en un solo mito se hacen más y más evidentes entre las generaciones que lo traspasaron una y otra vez, obviamente, no se trata de literalizar sus contenidos, se trata de interpretarlos como la comunicación de algo que precedió a la sociedad que lo multiplica, pero que en virtud de la distorsión que reviste a la tradición oral, también lo multiplica con mutaciones, cuyos cambios no le arrancan su legitimidad y son tan válidos como su primera versión.

La expresión de un miedo, un orgullo, un arquetipo, la explicación de un fenómeno climático, una particularidad geográfica, un desorden genético etc. Todas estas pueden ser las motivaciones que ocasionan el surgimiento de un mito, que, aunque haya perdido peso en una sociedad moderna y occidental, construyó y mantuvo un cimiento en antiguas sociedades y continúa como pilar de numerosas sociedades ágrafas. Aunque su contenido podamos verlo como ficticio y absurdo, trae una gran carga simbólica que es debido interpretar y descifrar, algo así como la interpretación de una interpretación, en donde se develan muchos aspectos del grupo que lo origina, multiplica y distorsiona.

Cada mito se originó en el seno de un lenguaje determinado, sin embargo, los mitos poseen un increíble carácter de vigencia que incluso supera sus lenguajes originales. Atraviesa una barrera idiomática y una barrera temporal: no importa el tiempo que haya transcurrido, las versiones que se hayan creado, el idioma del cual se traduzca, su esencia se conserva, su carácter mágico y místico puede llegar a los oídos con elementos que conservan el espíritu y la intención del relato. Según Lévi-Strauss, además de conservar su esencia, su mutación no le resta originalidad, al contrario, en vez de deformar el mito, éste se enriquece en lo que a susceptibilidad de análisis de refiere: “Todas las versiones pertenecen al mito”.

El mito no domina la naturaleza, sólo la interpreta y la explica; cuando surgía una pregunta, se respondía con un mito. Empero esta respuesta no era al azar, era el reflejo de un pensamiento, de una manera de ver el universo, no importa lo irreal del relato, en lo más profundo de su raíz existe algo tangible, que influye y se complementa con el lente interpretativo a través del cual observaba el grupo que lo originaba. En lo mágico radica lo tangible, lo que se observó, lo que se originó y con el mito se representó. Todas estas características le quitan cualquier arbitrariedad al pensamiento mítico, por el contrario, ofrece un prisma que descubre, o al menos parece descubrir los misterios del universo. Lo relevante radica en analizar el prisma, la razón de su utilización y por qué ocasionó determinada distorsión, es decir, el mito y sus transformaciones. Todo lo que rodea al hombre sería la imitación de una idea platónica, todo se materializa en función de parecerse al arquetipo impuesto en el relato del héroe y el objeto que se mitificó.

En el ritual se repite el acto, incluso los materiales que participaron en este acto “original”, trátese de una espada, una gema, una roca, etc. Siempre se imitará lo que hizo el dios o héroe, no importa que el ritual cambie, cambia y al mismo tiempo se repite. Así el calendario del grupo jamás es lineal, al contrario es cíclico, o más bien espiral, hay una fecha específica para cada acto conmemorativo. La increíble importancia del mito en las sociedades ágrafas hace que todos los actos tengan un carácter ritual; no hay ninguna actividad profana, todo es susceptible de convertirse en ritual, cuyo contenido atraviesa la cotidianidad, es decir, el espacio y también pervive en los siglos, es decir, el tiempo.

Bibliografía:

• Lévi-Strauss, Claude. “Mito y Significado”. Alianza Editorial. Madrid, 1987.

• Lévi-Strauss, Claude. “Antropología Estructural”. Editorial Universitaria de Buenos Aires. Buenos Aires, 1977.

Escritor: Harold Gamboa Pérez

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