PETER SINGER Y LA FORMA DEL ENSAYO

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Peter Singer es un filósofo australiano que se ha dedicado principalmente a la filosofía moral y que aborda este problema desde una perspectiva utilitarista, es decir, que toma como principio moral aumentar el placer y minimizar el dolor en la medida de lo posible. En su libro Ética práctica, el autor discute algunos problemas éticos muy contemporáneos, a la luz de este principio: la liberación animal, el aborto, la eutanasia, la igualdad, el cuidado del medio ambiente, entre otros. Este libro, publicado en los años setenta, ha resultado bastante polémico, pues ataca algunos prejuicios morales que están muy arraigados en la cultura, como el de que la vida de los seres humanos es sagrada.

Sin embargo, en este texto, más que discutir con los argumentos de Singer, quiero hacer un sucinto comentario con respecto a su estilo de escritura. Creo que su libro no sería igualmente convincente si estuviera escrito de otra forma y si no usara ciertos recursos narrativos y retóricos que convocan emotivamente a sus lectores. Estos recursos se pueden ver, por ejemplo, cuando el autor cuenta la historia de Samuel Linares para defender la validez moral de la eutanasia:

El bebé Samuel Linares se tragó un pequeño objeto que se le quedó obturado en la tráquea, provocando una falta de oxígeno en el cerebro. Fue ingresado en un hospital de Chicago en coma y se le conectó a respiración asistida. Ocho meses después, todavía se encontraba en estado comatoso, con respiración asistida y el hospital tenía planes de trasladar a Samuel a una unidad de cuidados de larga duración. Poco antes del traslado, sus padres lo visitaron en el hospital y la madre abandonó la habitación mientras su padre sacó una pistola y le dijo a la enfermera que se alejara. Entonces, desconectó la respiración asistida y cogió al niño en sus brazos hasta que murió.

Cuando estaba seguro de que Samuel había muerto, tiró la pistola y se entregó a la policía. Fue acusado de asesinato, pero el gran jurado se negó a seguir adelante con la acusación de homicidio y posteriormente se le impuso una sentencia suspendida por un delito menor relacionado con el uso de la pistola (222).

En términos estrictamente argumentativos, en la presentación de este caso hay información que sobra. No es indispensable, por ejemplo, mencionar por qué este bebé cayó en coma. Tampoco es indispensable describir toda la escena dramática en la que la madre sale de la habitación, y el padre saca una pistola para amenazar a la enfermera y desconectar la respiración artificial; y coge al niño hasta que este muere entre sus brazos. Creo que si Singer simplemente hubiera evocado de manera lejana los cientos de casos de pacientes que se mantienen vivos gracias a los equipos médicos, pero que no se recuperan, lo cual resulta doloroso para sus familias; el argumento utilitarista se hubiera aplicado con la misma validez.

En Ética práctica hay muchos ejemplos como este, en los que el autor utiliza recursos retóricos que van más allá del principio utilitarista: las historias narradas con muchos detalles, la presentación de los “personajes” de los casos con nombres propios y con características muy particulares, el uso del discurso indirecto y del discurso indirecto libre, la inclusión de los argumentos formulados con el lenguaje coloquial, entre otros. Alguien podría preguntarse si todos estos recursos son indispensables; sin embargo, es imposible imaginar el libro sin ellos. Es decir, parece que la forma no se puede separar del contenido y que, para comprender el sentido del libro, es necesario entender esta forma de escribir.

Una forma de interpretar este estilo puede ser pensar que el libro es un ensayo, en el sentido más original del término. El principio por el que se construye la forma del ensayo es el mismo que atraviesa la ética de Singer: no parte de ninguna verdad, ni se dirige a otra. Como no parte ninguna verdad, el ensayista analiza los casos particulares que le generan preguntas, y le pide al lector que lo acompañe en su proceso de reflexión y se adhiera con él a los principios que va descubriendo en el camino. Esto explica por qué Singer muchas veces comienza describiendo una situación de la realidad y, luego de contar la historia, le hace una pregunta al lector para comenzar su argumentación.

Esta forma de argumentar, junto con todo los elementos emotivos a los que recurre y con todos los tipos de fuentes en los que apoya su argumentación son características del género del ensayo, que acercan este género a la retórica, y cuya función es agradar a los oyentes y convencerlos de una posición subjetiva. Ahora, decir que la ética es el objeto de un ensayo podría parecer despectivo; pues parece decir que es el ejercicio de convencer a alguien de una mera posición personal. Sin embargo, las características formales del género del ensayo son muy útiles para pensar la ética. En este género, los argumentos se plantean como un juicio crítico que viene de la experiencia de un sujeto y pretenden adherir al juicio crítico de otro sujeto, para que él también lo ponga en práctica.

El género obliga al autor a estar empapado de la experiencia de sus lectores y de la realidad en la que ellos viven. Lo obliga a ser fiel a la vida, en la que los problemas morales están cargados de muchas variables distintas a los meros principios y argumentos formales. Asimismo, este estilo de escritura obliga a los lectores a practicar un constante ejercicio crítico sobre los argumentos que se exponen y sobre sus propios actos y juicios morales. Entonces, se podría decir que con el uso de este género Singer muestra que las reflexiones en ética no deben salirse del ámbito de la experiencia, y que en ellas los argumentos no deben estar formulados en condiciones ideales y abstractas, sino ser una herramienta para asumir una posición crítica sobre las circunstancias concretas.

Obras citadas
Singer, Peter. 2003. Ética práctica. 2da edición, Cambridge University Press.

Escrito por: Ángela Lucía Pulido Mancera

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