PROBLEMÁTICA PSICOSOCIAL DEL ENFERMO MENTAL

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La enfermedad mental es definida comúnmente como el conjunto de síntomas que proceden de una causa específica y que provocan una alteración más o menos grave de la salud mental, lo cual hace que el sujeto se aparte de la realidad y que está asociado generalmente a una pérdida de libertad del sujeto que lo padece. Las características principales de la enfermedad mental son:

– reducción o pérdida de libertad del sujeto frente a sí mismo,

– aparición de estructura psíquicas cualitativamente distintas a las que tienen los sanos,

– alteración en el control de la realidad y en la interacción social,

– severas dificultades en el control instintivo.

La enfermedad mental puede afectar de modo leve o agudo, siendo posible su tratamiento y curación definitiva, o como un trastorno grave y crónico, lo que conlleva un déficit en el funcionamiento psicosocial de estas personas y dificultades a la hora de llevar una vida autónoma, conduciendo a situaciones de desventaja social. psiquiátrica del problema para expresarse fundamentalmente en dimensiones psicosociales y sociales. Así las personas afectadas por una enfermedad mental presentan, en mayor o menor medida, un déficit en alguna o varias de las siguientes grandes áreas:

• Autocuidados: falta de higiene personal, deficiente manejo de su entorno, hábitos de vida no saludables, etc.

• Autonomía: deficiente manejo del dinero, falta de autonomía en los transportes, nula utilización del ocio y tiempo libre, dependencia económica y mal desempeño laboral.

• Autocontrol: incapacidad de manejo de situaciones de estrés, falta de competencia personal, etc.

• Relaciones interpersonales: falta de red social y déficit en habilidades sociales.

• Ocio y tiempo libre: aislamiento, incapacidad de utilizar el tiempo de ocio, incapacidad de disfrutar, falta de motivación e interés.

• Funcionamiento cognitivo: dificultades de atención, percepción, concentración y procesamiento de información.

• Funcionamiento laboral: falta de experiencia o fracaso laboral, expectativas laborale

desajustadas, falta de hábitos básicos de trabajo, dificultades de manejo sociolaboral, etc. Estos problemas en su funcionamiento psicosocial hacen que presenten problemas en el manejo de las exigencias de la vida personal y social y en el desempeño normalizado de roles sociales. La enfermedad mental, normalmente de larga duración y evolución, no cuenta de momento con posibilidades de curación, pero con el adecuado tratamiento y apoyo psicosocial puede permitir llevar una vida normalizada y autónoma.

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El desarrollo de las enfermedades o trastornos mentales es variado y heterogéneo, suponiendo en algunos casos una mejoría progresiva en la situación psicopatológica y el funcionamiento psicosocial. A la enfermedad mental se añade, como consecuencia, un deterioro de las capacidades y el nivel de funcionamiento psicosocial, lo que lleva a tener dificultades para el desenvolvimiento autónomo en la comunidad, y por tanto para su integración social, dando lugar a unas necesidades específicas de este colectivo vinculadas a esta problemática psicosocial, que son:

Atención y Tratamiento de la salud mental: Los pacientes con enfermedad mental necesitan adecuados procesos de diagnóstico y tratamiento psiquiátrico para controlar su sintomatología, prevenir la aparición de crisis y controlarlas cuando se den y mejorar su funcionamiento psicológico.

Atención en Crisis: La atención en crisis, normalmente con hospitalización, debe ayudar al enfermo a estabilizar y reajustar su situación psicopatológica, posibilitando la recuperación de su nivel de funcionamiento.

Rehabilitación Psicosocial y Apoyo a la Integración Social: El enfermo mental necesita programas y servicios de rehabilitación psicosocial que le ayuden a recuperar y/o adquirir las capacidades y habilidades necesarias para vivir y relacionarse en la comunidad, y que le apoyen de forma continuada para favorecer su integración social efectiva en el entorno social y familiar.

– Rehabilitación Laboral y Apoyo a la Integración en el Mundo Laboral: La mayoría de los enfermos mentales están desempleados o excluidos del mundo laboral, y tienen dificultades para acceder y mantenerse en puestos de trabajo. Por ello, necesitan programas de rehabilitación laboral que les ayuden a adquirir los hábitos laborales y habilidades que les faciliten la participación en el mundo laboral junto con medidas que potencien la contratación del colectivo por las empresas.

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Alojamiento y Atención Residencial Comunitaria: A veces los enfermos mentales tienen dificultades para cubrir de forma autónoma sus necesidades de alojamiento y cuidado, incluso algunos pueden verse abocados a situaciones de riesgo y marginación, ante lo cual es necesario contar con alternativas de vivienda y atención residencial, de lo contrario se favorece la aparición de consecuencias negativas, como:

a) Incremento de los reingresos hospitalarios.

b) Uso inadecuado de la atención hospitalaria.

c) Dificultad para la desinstitucionalización de los pacientes que permanecen internados.

d) Aumento del riesgo de situaciones de marginación sin hogar.

e) Sobrecarga familiar, que puede llevar a su desestructuración.

Apoyo Económico: Muchos enfermos mentales tienen dificultades para alcanzar una autosuficiencia económica, por lo que es necesario ayudarles a cubrir sus necesidades económicas mínimas cuando no cuentan con otros ingresos ni otros apoyos, con el fin de evitar situaciones de pobreza y facilitar su autonomía y manejo en el entorno social, a través de los sistemas de prestaciones económicas y de las ayudas económicas individualizadas existentes.

– Protección y Defensa de sus Derechos: Los enfermos mentales son un colectivo especialmente indefenso y vulnerable ante posibles abusos, situaciones de desprotección y obstáculos para el pleno acceso y ejercicio de sus derechos civiles, por lo cual es preciso asegurar y promover la defensa y protección de todos sus derechos.

– Apoyo a las Familias: Las familias son el principal recurso de cuidado de los enfermos mentales, pero la convivencia con ellos puede suponer dificultades y conflictos, por lo que las familias deben ser apoyadas y cuidadas, necesitan educación, asesoramiento y apoyo para entender la problemática de su familiar y contar con recursos para mejorar la convivencia y para participar en la rehabilitación de su familiar enfermo mental.

Escritor: Rosaura Miguélez Santos

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