Proyección e innovación: elementos clave para el éxito empresarial

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La humanidad siempre ha tenido el firme propósito de avanzar, caminar hacia adelante. Nuestro carácter competitivo ha hecho que cada día se encuentren nuevas tendencias en moda, renovados productos electrónicos, útiles electrodomésticos, tecnología de punta; en fin, una cantidad de innovaciones que han hecho más completa la vida del hombre en el marco social, económico, educativo, de salud, entre otros aspectos. Así pues, la vida de cada individuo se enriquece con lo “nuevo”, siempre tenemos esa manía de que las cosas sean “la última moda”, queremos la nueva I pod que salió, la última laptop, el software recién creado; todo nuevo.

Es así como, por un lado, estamos aquellos que disfrutamos del uso de aquellos productos y servicios innovadores disponibles en la tienda, almacén o centro comercial más cercano. Y por otro lado están aquellas mentes ingeniosas que crean, distribuyen y comercializan aquellos productos y servicios, que aportan a que nuestra calidad de vida sea cada vez mejor.

En este escrito abarcaremos a aquellos segundos sujetos (los que crean, distribuyen y comercializan…), cuyas astutas mentes han logrado crear toda una gama de tendencias en el consumidor. En el libro “Skudmart: química con la muerte” nos ilustran la historia de dos jóvenes emprendedores que iniciaron una aventura en el mundo de los negocios, sufriendo percances y contratiempos, pero que lograron triunfar con los aprendizajes ex profeso para llegar al éxito.

Pero no nos detendremos en contar la historia o segmentos de ella (pues para eso se hizo el libro), sino más bien, en analizar aquellos elementos clave que se pueden extraer de allí y que sirven para llevar a cabo el proceso de un proyecto de inversión. El devenir de esta gran anécdota nos enseña un poco acerca de aquellos elementos que se hacen fundamentales para lograr el éxito empresarial, cuyos factores principales son: proyección e innovación.

Así es, la proyección e innovación son capacidades del ser humano que le permiten alcanzar una resonancia que impacta y redirige la realidad que lo rodea, pueden incluso atravesar y romper los paradigmas del pensamiento humano. Esta primera (la proyección) se refiere también al alcance que una acción o un ser humano en aras de sus capacidades puede lograr. Y la segunda (innovación), se concibe como el carácter renovador de las cosas, hacer útil que no se creía útil, crear a partir del pensamiento.

Cuando un ser humano tiene una mente que proyecta claramente sus ideas, puede alcanzar: una correcta lectura del entorno, decisiones tomadas correctamente ab initio, un conocimiento avanzado sobre la temática que se trata, unos objetivos trazados con convicción y carácter definitivo, pero también la capacidad de aprender de los errores.

Ser “humano” implica que podemos equivocarnos, como muchas veces lo hicieron Felipe y Andrés (personajes protagónicos de Skudmart), no obstante, cuando puede proyectarse, puede observarse el alcance de un problema y hallar eficazmente una solución pronta y permanente. O como dice Steve Jobs, famoso empresario e informático estadounidense: “Cuando se innova, se corre el riesgo de cometer errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otra innovación”.

Es allí donde entra el carácter innovador de la mente humana, crear a partir de la nada, de donde no se creía posible. Día a día surgen nuevas problemáticas que agobian la existencia humana, es tarea de aquellas ingeniosas mentes idear proyectos que puedan mitigar o suplir las necesidades, llenar los vacíos, dar la solución al problema. Pero para tener un chance cuando se trata de innovar en productos, fundamentalmente debemos tener dos habilidades que nos serán de utilidad, estas son: la creatividad y la imaginación.

Con estos dos aliados, grandes hombres pudieron crear “neo-tendencias”. En los tiempos de la época medieval, la tecnología era paupérrima en comparación a lo que existe hoy. Aún así muchos hombres desafiaron al mundo con pocos recursos, pero con mucha imaginación. Estos son casos como el de Julio Verne, personaje que rompió los paradigmas con sus grandes historias futuristas que hoy estamos viviendo.

En ese sentido, el éxito empresarial depende de muchos factores que imperan los procesos que deben realizarse a la hora de crear y dirigir una empresa. Se hace necesario ser un estratega para saber utilizar estos recursos en pro del desarrollo de nuestras ideas y nuestros objetivos, los logros que alcancemos dependen en gran manera de ello.

Ex ante iniciar con un proyecto es necesario tener ciertos recursos. Poseer unas metas, objetivos y por qué no, sueños; dirigidos hacia el éxito empresarial. No se trata simplemente de la obtención de un capital, sino también, del servicio que se puede brindar, el beneficio que traerá al hombre, el prestigio de la empresa, el status social, entre otras cosas.

Además, como sucedió en la historia de Skudmart, entre Felipe y Andrés. Es importante crear alianzas estrategias, un grupo de trabajo eficiente per se. Las capacidades y talentos humanos deben ser aprovechados al máximo, son el alma de la empresa. Todo esto lo dicen Georg Simmel (“La socialización sólo se presenta cuando la coexistencia aislada de los individuos adopta formas determinantes de cooperación y colaboración que caen bajo el concepto general de la acción recíproca”) y George Clements (El espíritu de equipo es lo que da a muchas empresas una ventaja sobre sus competidores) Filósofo y sacerdote, respectivamente. Entonces, los objetivos deben estar marcados en las mismas líneas de acción, no debe haber conflictos de intereses. El equipo debe ser sólido y capaz. Apoyándonos en uno de los 14 principios de Henry Fayol que dice: “Subordinación de interés individual al bien común”.

Por otro lado, siguiendo con esta línea de elementos necesarios para el éxito empresarial: tenemos al conocimiento y la instrucción. Son bases sobre las cuales debe construirse un proyecto. Andrés y Felipe tuvieron ciertos obstáculos por falta de este elemento tan importante. Como dijo alguna vez Abraham Lincoln: “El conocimiento es la mejor inversión que se puede hacer”.

Asimismo, la transversalidad y multidisciplinariedad, hacen un trabajo más completo, más dinamizado e integrado, desde las diferentes perspectivas y enfoques, no sólo del mercado y la administración, sino también desde lo social, psicológico, antropológico, científico, etc. Transversal es integral, recordemos que Felipe y Andrés, crearon algo así como una macro-empresa, en la que ofrecían un paquete completo de productos y servicios fúnebres, esto es precisamente lo que todo gran empresario debe tener, una mente innovadora y proyectada que aplique en todos los campos posibles desde los cuales puede ser observado su producto, accediendo a las diferentes líneas del mercado y obteniendo ganancias extras por la complementariedad de sus invenciones.

En suma, todo hombre que pretenda lograr triunfar, traspasando las fronteras de sus propios alcances, superando los obstáculos en el camino, teniendo unas metas definidas con convicción y entrega, y rompiendo los paradigmas establecidos por la sociedad y la cultura; debe tener una ingeniosa mente estratégica, con la capacidad de “proyección” e “innovación” suficientes para responder a las necesidades de los clientes o consumidores. Esto hará que todas sus acciones estén dirigidas hacia el progreso y el alcance de los más lejanos logros humanos, entre ellos, el éxito.

Escritor: Juan Manuel Carmona Martínez

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