Relación modernismo y generación del 98

El modernismo es una corriente literaria principalmente poética que surge en Hispanoamérica a finales del siglo XIX, teniendo como mayor exponente y precursor al escritor nicaragüense Rubén Darío, quien lleva el movimiento a España en 1892. Se caracteriza estéticamente por un marcado interés por la forma lírica antes que por el contenido. Adquiere mayor trascendencia el estilo refinado, de palabras excéntricas, neologismos, extranjerismos, así como el uso de recursos sonoros y visuales como la tendencia a los adjetivos atípicos. Uno de los ideales de la poesía modernista es transformar la obra literaria en un objeto de arte.

A su vez, esa obra literaria no debe tener un fin definido como sucedía en otras épocas (como cuando la obra literaria cumplía un fin didáctico, por ejemplo), sino que el concepto que impera es el de “el arte por el arte”. Debido a esto, para los modernistas era importantísimo que los versos tuvieran musicalidad. El modernismo se relaciona en gran manera con el parnasianismo y el simbolismo. Para el primero, lo más importante en una obra literaria era el cultivo de la forma (“el arte por el arte”). La musicalidad del poema era también una cualidad sobresaliente. Exaltaba el erotismo, exotismo y la sensualidad. En cambio el simbolismo daba mayor importancia a la intuición, al contenido de la obra, y al poder evocador de las palabras.

En cuanto a la generación del 98 debe decirse que aparece en España debido a la profunda crisis moral, política y social que resulta de la pérdida de las colonias españolas en América: Puerto Rico, Cuba y Filipinas. Los poetas de la generación del 98 rechazaron la estética del realismo por su amplia fraseología y su excesivo énfasis en las descripciones. Prefirieron utilizar un lenguaje más coloquial y cercano a las personas comunes. La actitud general de estos artistas es el pesimismo. Pesimismo por la imposibilidad de rescatar a España de la posición desmejorada en que se encuentra a fines del siglo XIX, tan lejos de volver a ser un imperio y una potencia europea. Se vive una crisis espiritual suprema, desolación causada por el dolor de una España muy venida a menos. Y esto se combate con una búsqueda que logre regenerar el alma del pueblo español, encontrar una motivación que agrupe los valores de este. Es muy importante aclarar con respecto a estas dos corrientes literarias españolas (modernismo y generación del 98) que, al contrario de lo que se pudiera pensar, no son opuestas ni antagónicas. Más bien, son dos tendencias que se complementan pero que van por un fin común, que es rescatar a España de la crisis social y pesimismo en que está sumergida.

A continuación se muestran ejemplos de la lírica del andaluz Juan Ramón Jiménez, autor modernista muy preocupado por las formas líricas y por rescatar lo popular, además de recordar sus orígenes (Huelva, Andalucía baja). Los siguientes versos del poema Un despertar de Moguer reflejan el apego a Andalucía y su ciudad natal:

Bajo mi sol, mi mañana ¡qué alegre es mi viña fresca,
con mi río amoratado, entre mi marisma y Huelva!
A la sombra de mis pinos, por mi honda carretera,
mi jente se entra despacio, aquí y allá, por mis tierras.

En la obra 2 del poemario Poemas mágicos y dolientes se puede apreciar también la utilización de recursos visuales y de lo sensorial, como son los colores, o la palabra “mojados”, en este ejemplo:

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes…

En el poema Rincón Plácido se puede notar de manera clarísima el intento por utilizar un lenguaje refinado y lleno de adjetivos. Incluso, está la mención al color azul, el más admirado y emblemático de los modernistas:

La dulce campana,
entre humo y luz, canta
Se llenan las aguas
de oro, de grana,
de cielo azul.

Los siguientes versos del poema El Viaje definitivo, de Juan Ramón Jiménez, permiten reflejar otros ideales del modernismo: la belleza sensorial y huída del mundo, así como el intento por mostrar el mundo interior del hablante lírico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…

Por otra parte, la literatura de Miguel de Unamuno, como representante de la generación del 98, manifiesta la desesperanza, el dolor, la crisis española y la falta de fe en Dios. Sus temas más recurrentes eran, precisamente, la angustia espiritual y el dolor que provoca el “silencio de Dios”, el tiempo y la muerte. Estas características se pueden ver en el poema La oración del ateo:

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
Y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino idea…

Ideas castellanas de Unamuno plasmadas en el poema Castilla:

Tú me levantas, tierra de castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo.

Estos versos son clave para comprender la literatura de los poetas de la generación del 98. Ellos se refirieron bastante a la región española de Castilla, sobre todo a aquellos pueblos maltratados, polvorientos y sin progreso. Alabaron su paisaje, tradiciones, e hicieron un intento por revalorizar esa tierra, como lo refleja Unamuno en los siguientes versos del poema antes mencionado:

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus paramos.

Aunque en los versos citados se reconoce claramente la admiración y el amor hacia las tierras de Castilla, perfectamente se aprecian diferencias con lo que sucedía con la estética modernista, pues mientras que esta última buscaba un preciosismo excesivo en su fraseología (como los ejemplos vistos de Jiménez), la generación del 98 tiene un lenguaje mucho más simple –o hasta tosco- al ser comparada con el grupo anterior. Está alejado de la retórica.

Como se ha podido notar en este trabajo, el modernismo y la generación del 98 buscan un fin común: mejorar la situación del pueblo español de fines del siglo XIX y comienzos del XX. El contexto socio-histórico de estas vertientes artísticas es el mismo: España sufre una grave crisis social. Por lo tanto, tanto el modernismo como la generación del 98 buscar hacerle frente, cada uno según sus perspectivas e ideales estéticos

Escritor: Marcelo Poblete M.

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