Sexualidad y jóvenes. Revisión crítica bibliográfica

Los estudios al respecto de la sexualidad y los jóvenes en México son numerosos. Se pueden identificar dos principales visiones a través de las cuales se ha abordado a los jóvenes y la sexualidad. La primera de ellas suele poner énfasis en las conductas de riesgo y control de la sexualidad de los adolescentes, enfocando su atención en la transmisión de información del uso de métodos anticonceptivos, el embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual; muchos de estos postulados son entrelazados con valores de tipo moral y se han apoyado en encuestas que revelan datos poco claros y certeros y que no siempre reflejan verdaderamente lo que sucede con los jóvenes y su sexualidad; desde esta visión la sexualidad es vista como culposa y los derechos sexuales de los jóvenes son un tema inexistente—Pedrosa y Vallejo (2000),Menkes y Suárez(2008)—.

La otra gran vertiente de los estudios de sexualidad en jóvenes apela por conocer las prácticas, las experiencias, las formas de amar y erotizarse, los significados y los deseos que giran en torno a la sexualidad de los jóvenes, para coadyuvar a entender los procesos, acciones y consecuencias que envuelven esta parte de la vida humana —Amuchástegui (1998), Rodríguez (2007), Villaseñor (2008), Mesa (2008), Palma (2008) —.Es menester aclarar que aunque la primera visión permea a los estudios que se realizan en su mayoría antes de la década de los 80 encontramos textos actuales que siguen privilegiando la primera forma de abordar esta temática.

Siendo el texto más antiguo de nuestra revisión bibliográfica pero que responde a la primera visión en torno a los estudios de sexualidad y juventud, Ana Amuchástegui (1998) nos adentra en el tema de los significados del deseo, el placer y la afectividad sexual de un grupo de hombres y mujeres jóvenes de comunidades rurales, indígenas y urbanas de México. La autora da cuenta de que el proceso de modernización que está atravesando México en ese momento coincide con una hibridación en la sexualidad de los habitantes de este país, en donde las políticas de planificación familiar se han convertido en discursos dominantes en torno a la sexualidad y la reproducción, conviviendo así con el antiguo discurso hegemónico comandado por los valores morales católicos, heredado del proceso de conquista.

En el año 2000, Laura Pedrosa y Maite Vallejo analizan el comportamiento sexual y reproductivo en la primera relación sexual de 232 mujeres y hombres de 15 a 19 años de edad, en la Ciudad de México, con la intención de conocer la trascendencia que puede tener la primera relación sexual en posteriores relaciones en cuanto a embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual, especialmente el sida. Aunque se trata de un texto interesante, se centra en los resultados de una encuesta, sin contar con datos cualitativos, por lo cual el texto solamente nos refiere una serie de aproximaciones que giran alrededor de las temáticas tradicionales asociadas a la primera forma de abordar a la juventud y la sexualidad, las cuales, si fuesen interpretadas, podrían ser un referente empírico importante.

Yuriria Rodríguez (2007) busca dar cuenta de la experiencia erótica de ocho jóvenes varones del Distrito Federal pertenecientes a una escuela privada, a la luz del marco político de los derechos sexuales, con la intención de examinar los procesos de interacción de los sujetos con los discursos hegemónicos de género y de sexualidad que posibilitan o no la autodeterminación de los jóvenes en sus experiencias eróticas; lo hace partiendo del marco teórico del psicoanálisis freudiano y lacaniano, la visión epidemiológica, la categoría de género y los postulados de Foucault. Martha Villaseñor (2008) trata de responder a la siguiente pregunta: ¿Qué sabemos de la perspectiva que los adolescentes tienen sobre la sexualidad y acerca de la educación sexual que recibieron?, todo esto a partir de diez investigaciones cualitativas realizadas en el estado de Jalisco, México, entre los años de 1994 a 2002.

Catherine Menkes y Leticia Suárez (2008) analizan las tendencias, avances y retos en materia de salud reproductiva en un contexto particular, el estado de Guanajuato. Este trabajo, si bien trata de explorar acerca de la sexualidad y la salud reproductiva de los jóvenes, de forma más certera e introduciendo en su análisis las relaciones inequitativas del género y la desigualdad entre los sexos, no deja de ser el análisis de una encuesta que se enfoca en las temáticas tradicionales a las que se alude cuando se habla de los jóvenes y la sexualidad, tales como el embarazo adolescente, los métodos anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual.

Gabriela Collignon, María Martha y Zeyda Rodríguez Morales (2010) exploran la forma en que, a lo largo del siglo XX, tuvieron lugar diversos regímenes eróticos, es decir, las formas en las que se articulan las dimensiones sexual y afectiva entre los jóvenes, en México. Este texto con enfoque diacrónico pertenece a la segunda vertiente de estudios sobre los jóvenes, y podría responder a una pregunta muy general ¿Cuáles han sido los estilos de amar de los jóvenes mexicanos a lo largo del tiempo? Alicia Mesa (2008) aborda el tema de los derechos sexuales de los adolescentes, enumerados y explicados, y localiza en diferentes tratados internacionales los artículos que aluden a cada derecho. Se podría decir que la forma en la cual esta autora explica los derechos sexuales de los jóvenes es un ejemplo perfecto de la segunda visión, que retrata la manera en la cual se aborda a la sexualidad en un marco en donde se visibiliza a hombres y a mujeres y en primera instancia se les conceptualiza como sujetos de derecho, y más específicamente, como sujetos que poseen una sexualidad que no debe ser culpada o callada, por el contrario, debe ser defendida y protegida.

Palma Yolanda, en Collignon (2008) hace su aportación desde una visión estadística, que busca analizar el comportamiento sexual y reproductivo de los adolescentes con base en las encuestas Gente Joven de 1999 y 2002, y algunos datos de la Encuesta Nacional de la Juventud de 2000. Aunque este texto también centra su atención en las temáticas tradicionales, el tratamiento es distinto, ya que evidencia el hecho de que estamos ante una problemática que sataniza el comportamiento sexual de los adolescentes y que lo que verdaderamente hace falta es interpretar los datos, para buscar alternativas en pro, de la salud reproductiva de los jóvenes. Todos estos textos nos permiten ubicar la cuestión en tiempo y espacio y nos abren la posibilidad de elaborarnos prerrogativas que enriquezcan la investigación del propio fenómeno.

Escritor: ANA TERESA PEÑA

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