Surgimiento y Expansión del Romance Castellano

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 El español pertenece a la familia de las lenguas romances, provenientes del latín. La variante del latín a la cual pertenece el español se llama iberorrománico. Las lenguas iberorrománicas son el español, el portugués y el catalán, además de varios dialectos como el gallego, el valenciano, el asturiano y el aragonés. El latín era la lengua de la ciudad de Roma. Una vez que el imperio romano comenzó a expandirse, otras lenguas como el osco y el umbro, habladas en las provincias itálicas, fueron desapareciendo. Paulatinamente, el latín se transformó en la lengua de toda la Península y sus provincias.

Desde una perspectiva diacrónica, es posible reconocer tres factores relevantes en la transformación del latín al castellano. El primero de ellos es la invasión y ocupación musulmana en el territorio español, que dividió en dos partes la entonces llamada Hispania, convirtiéndola en una zona fronteriza respecto al resto de Europa Occidental.

Las transformaciones políticas en el territorio europeo también tuvieron gran influencia en la expansión de la lengua castellana. El reino visigótico del siglo VII, ya debilitado políticamente, víctima de una serie de desastres naturales que incrementaban el descontento social, colapsó fácilmente ante la invasión llevada a cabo por las fuerzas musulmanas de África.

De igual relevancia fue el factor cultural e identitario surgido en Castilla. El alejamiento de la provincia, ubicada al sur de la cordillera cantábrica, fuera de la cadena montañosa considerada defensa natural, generó construcciones de particular arquitectura, tipos de fortalezas que con el tiempo pasaron a ser reconocidas como un rasgo característico de esa zona.

El carácter inhóspito del territorio donde se ubicaba Castilla hizo que los pobladores pusieran algunas condiciones para repoblar la zona, como la reducción de impuestos y obligaciones feudales. En este contexto, las autoridades fueron más generosas con las libertades personales de dichos individuos, hecho que animó a la gente a participar en el proceso de reconquista de este reino y a expandir Castilla y el castellano. A medida que los habitantes se identificaban como castellanos, utilizaban otros romances como el vasco sólo para el habla, produciéndose así un fenómeno bilingüe de marcado uso. Los hablantes del vasco que habían participado en la reconquista adoptaron el romance castellano a medida que se sintieron castellanos, de modo que por una parte el bilingüismo, además de la mantención de rasgos del vasco en la pronunciación, influyeron en la consolidación del idioma español.

Con el tiempo, este sentimiento de “pueblo aparte” hizo que el grupo considerara su dialecto como distintivo, como elemento que servía para identificar a los castellanos. Así, de ser una parte del reino de Asturias, luego un condado asturiano, y posteriormente leonés, Castilla llegó a ser un reino independiente, con una ocupación de carácter popular y marcada por un sentimiento separatista respecto a la capital, dada la distancia existente entre sí. La unidad del romance castellano es originada también por la movilidad social que caracterizó a este grupo, ya que el dialecto poseía un alto grado de homogeneidad. Sin embargo, una vez que Castilla se erigió como reino independiente y dominante, perdió su carácter unitario e igualitario, la repoblación de algunas zonas fue formalmente dirigida por la corona y el consejo, además de las órdenes militares, lo que le otorgo un carácter más latifundista y señorial. La estructura social de Castilla se hizo más rígida y con la conquista de Toledo y posterior difusión del dialecto de Toledo como el de prestigio, el romance castellano perdió valor en las esferas oficiales e intelectuales. La continua migración de norte a sur, y el prestigio encubierto del dialecto mantuvieron su uso hasta su expansión hasta el hallazgo de las nuevas indias de Colón.

Al desembarcar en América, los navegantes españoles hallaron un gran número de nativos, hablantes de diversos dialectos amerindios. Una vez iniciado el proceso de asentamiento de los conquistadores, los dialectos fueron erradicados progresivamente mediante el proceso de aculturación llevado a cabo a través de la fuerza, la evangelización y dominio del territorio. Según el cronista Bernal Diaz del Castillo, este proceso fue facilitado por nativos que eran regalados como esclavos y obtenían un mejor trato al hacerse intérpretes del Náhuatl y al demostrar habilidades para aprender el castellano. Un reconocido caso es el de Hernán Cortés, quién recibió como regalo de parte de un cacique a la esclava Tenepatl, conocida en la cultura latinoamericana como “La Malinche”. Según el Diaz del Castillo, la mujer que fue rebautizada por Cortés como Marina y acompañó al conquistador en labores de diplomacia y comprensión de las costumbres sociales y militares de los nativos.

Durante la colonia y con el surgimiento de las nuevas generaciones criollas, el castellano de América se fue consolidando, asumiendo rasgos distintivos respecto de los hispanohablantes de España. La diferencia más relevante fue y ha sido hasta hoy la supresión del seseo español. Sin embargo, a medida que la lengua castellana se tornó americana, surgieron un gran número de palabras propias del territorio, utilizadas en el habla y en la escritura. Estas palabras son conocidas como modismos, y a fines del siglo XIX y principios del XX generaron gran controversia entre los literatos y filólogos hispanoamericanos, quienes las denominaron “americanismos”, buscaron sus orígenes y generaron estudios acerca del léxico, valor e importancia en la identidad latinoamericana.

Actualmente, existen veintiún países hispanohablantes en el mundo, y se estima que alrededor de trescientos treinta mil millones de personas hablan el idioma proveniente de Castilla. El español es el segundo idioma más hablado después del chino mandarín. Considerando este gran número de hablantes y con el fin de homogeneizar la lengua, la Real Academia Española estableció en el Diccionario Panhispánico de Dudas, cuya primera edición impresa se realizó en octubre del 2005, gran cantidad de modismos utilizados en Latinoamérica, que facilitan el aprendizaje del español para millones de personas.

Escritor: María José Rivera C.

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