Una mirada a una vieja relación: padres de familia y escuela

 Cuando un padre de familia elige un colegio ya sea público o privado, no solo está decidiendo que clase de educación quiere para su hijo sino, que está adquiriendo una serie de responsabilidades con la institución, y el cumplimiento de estas permitirá que el proceso educativo del estudiante sea exitoso, alcanzando los objetivos propuestos tanto por la escuela como por los padres. Pero lastimosamente, cada vez más podemos ver como las instituciones educativas se convierten en solitarias abanderadas de la educación de miles de estudiantes huérfanos “con padres”, situación que hace más complicada para la institución y el estudiante el proceso escolar. Este tema abre un debate que tiene dos miradas: cómo lograr que los padres se involucren efectivamente en los procesos de la institución y por ende de sus hijos y como hacer que la institución ofrezca verdaderas instancias de participación que generen cambios reales y eficaces en los procesos institucionales que redundaran en el beneficio de todos.

Lograr que un padre de familia asista a una citación de cualquier índole, se ha convertido en toda una odisea para las instituciones educativas, que han visto como día a día tienen que reducir el tiempo de las reuniones, modificar los horarios y minimizar al máximo la participación de los padres al interior de los procesos educativos. Esto afecta a los estudiantes que tienen que atravesar muchas etapas escolares sin el debido acompañamiento de sus padres, para nadie es una sorpresa la importancia que tiene para un niño la asistencia de sus padres a reuniones, escuelas de padres, a las presentaciones escolares y para los docentes igual.

Son ya conocidos los casos en los cuales los padres no asisten sino a la matricula y a la entrega final de notas, aun peor en algunas ocasiones solo asisten a la matricula, dejando al estudiante y al docente solos, enfrentando situaciones que ameritan el trabajo conjunto de padres y escuela para un resultado verdaderamente positivo para los estudiantes, no solo en la parte académica, la cual es muy importante sino, en todos los asuntos disciplinarios que se han convertido poco a poco en un asunto de primer orden en todas las instituciones, gracias a una especial mezcla entre la constitución, el manual de convivencia y los derechos de los niños, sin olvidar el especial comportamiento que algunos padres tienen hacia los docentes cuando se le llama la atención a sus “bebes”.

Pero si bien es cierto que los padres son bastante apáticos a la hora de participar, también es cierto que las instituciones educativas deben hacer una reflexión seria sobre el porqué y el para qué de la participación de los padres al interior de estas, tener objetivos claros, no solo los que propone la ley y lo más importante crear un canal de comunicación con los padres que verdaderamente sirva para que tanto unos como otros puedan expresarse, entenderse y tener una comunicación eficaz que permita alcanzar los objetivos propuestos por la institución. La comunidad educativa está formada por docentes, estudiantes, personal administrativo y padres de familia, todos ellos llamados a trabajar juntos en pro de la comunidad pero realmente ¿que se le explica a los padres sobre lo que la institución espera de ellos en cada instancia del gobierno escolar?, ¿en que otras cosas que pueden ayudar a la institución se les involucra? y un pequeño pero importantísimo detalle ¿cuánto de lo que los padres dicen es aplicado realmente? Muchos de ellos se quejan ya que sus ideas y propuestas no se ven reflejadas en la institución o por que no son escuchados por las directivas y docentes, todo esto hace que los padres se alejen más de la institución y lógicamente que su participación sea menor, dejando una sensación de trabajo solitario en las instituciones.

Dados todos los inconvenientes que están ocurriendo en las escuelas, es el momento para que todos asuman una posición más activa con la educación, los padres con sus hijos: ayudándolos con las tareas no haciéndoselas, haciendo presencia real en sus vidas dialogando sobre la cotidianidad de la escuela con preguntas como: como te fue hoy en la clase de…, que tareas tienes para ayudarte, como vas con tus compañeros de clase entre otras cosas, comprometiéndose con el proceso escolar tanto en la casa como en la escuela y participando activamente a los llamados que les haga la institución. A si mismo las instituciones deben buscar nuevas maneras de atraer a los padres de familia a involucrarse activamente en las actividades escolares; esta participación podría generarse desde el sentido de pertenencia por la escuela, explicar amplia y profundamente la visión, misión, objetivos y políticas de esta, permiten una identificación de los padres con la misma, que los acerca desde el querer hacer y no desde la obligación.

Es muy importante que las instituciones se piensen continuamente en cuanto a sus necesidades, las de sus estudiantes, padres de familia y docentes, máximo en una sociedad que está en cambio constante, pero también es relevante que los padres de familia se comprometan realmente con el proceso educativo de sus hijos en la casa y en la escuela y sean protagonistas activos de los logros de estos, propiciando un avance positivo de todos que redundara en un mejoramiento social.

Escritor: Constanza Morales Martínez

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