Zona abdominal, lumbar y suelo pélvico

La zona lumbar representa un punto débil desde un punto de vista mecánico, porque no se apoya ni en la caja torácica ni en la pelvis y, además, como se encuentra situada en la zona media corporal también puede recibir fácilmente el peso o la tensión de la parte superior o inferior del cuerpo, porque ubica su eje de giro aproximadamente sobre la 5 ª vértebra lumbar (Lapierre, 1982).

Con el fin de aumentar su estabilidad y a modo de corsé, el músculo diafragma en la parte superior, la cresta ilíaca, el pliegue inguinal, la sínfisis púbica y el diafragma pélvico en la parte inferior, la columna vertebral y la fascia toracolumbar dorsalmente y la musculatura abdominal superficial y profunda en la zona ventral constituyen en conjunto una faja de estabilización lumboabdominal, la tensión de la cual variará según la actividad realizada.
Los elementos musculares y ligamentosos que la rodean soportan no sólo el propio peso corporal sino la resistencia añadida por un implemento o por la acción de un compañero (en una posición estática o dinámica).

Además, la posición corporal también condiciona la tensión músculolligamentosa en relación con un mayor o menor desventaja mecánico. Finalmente, en numerosas
modalidades deportivas, la velocidad a la que se desplazan las resistencias (el peso corporal, implementos u objetos) suele ser elevada, por lo que la aceleración generada
los movimientos dinámicos será también otro factor condicionante de la tensión mencionada.

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Por tanto, la estabilidad de la columna lumboabdominal depende de numerosos factores, entre los cuales destacan además de la fuerza de la musculatura superficial y profunda del abdomen, la dinámica ventilatoria y la activación del mecanismo llamado «Efecto hidráulico amplificador».

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La fuerza de la musculatura superficial y profunda del abdomen juega un papel fundamental. La musculatura abdominal superficial (Faja externa) se compone de los músculos rectos del abdomen, oblicuos externos, dorsales anchos, glúteos y erectores espinales.

La musculatura abdominal profunda (Faja interna) se compone del músculo transverso abdominal, los oblicuos internos, el diafragma, los multifida, cuadrado lumbar y musculatura del suelo pélvico (Check, 1999, 2000). Los músculos de la unidad externa actúan generalmente como movilizadores a diferencia de los músculos de la unidad interna que actúan como estabilizadores del tronco y la columna lumbar, el transverso
del abdomen (TVA) y los multifida son los músculos primarios estabilizadores seguidos por el oblicuo interno, las fibras mediales del oblicuo externo y el cuadrado lumbar

En segundo lugar, la dinámica ventilatoria también contribuye aumentar dicha estabilidad de manera que el tronco se convierte en una estructura hinchable, mediante la tensión de la musculatura abdominal y el cierre los conductos respiratorios, y participa de manera sinérgica como función prensora que permite descargar tensión de la columna lumbar.
Cuando el diafragma se contrae o se mantiene contraído (Mediante la inspiración y / o apnea inspiratoria respectivamente) simultáneamente con los músculos profundos del
tores y parte superior del abdomen aumenta la presión en la cavidad abdominal, a pesar comprimiendo las vísceras hacia abajo y atrás.

El interior del abdomen se compone principalmente de fluidos y normalmente tiene pequeñas cantidades de gas, por lo que virtualmente es incompresible. Estos fluidos
y los tejidos abdominales soportan tensión generada por la activación sinérgica de la musculatura diafragmática y abdominal profunda formando el llamado fluido baile,
que ayuda a la estabilización de la columna vertebral durante la realización de esfuerzos que se levanten cargas pesadas.

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Conjuntamente a la acción de empuje generada por esta pelota de fluidos viscerales, se hace conveniente tensar conscientemente la musculatura del suelo pélvico, porque la
presión intraabdominal generada, al encontrar una resistencia en la parte inferior, se dirija fundamentalmente hacia la parte posterior del abdomen y se «enganche» en la columna
lumbar. Es conveniente que la presión mencionada no dirija hacia abajo, porque con ello se pueden asentar conductas inadecuadas de ejecución (mecánica y ventilatoria)
que favorezcan la aparición de futuras hernias inguinales y prolapsos.

Esta acción sinérgica debe realizarse siempre de manera consciente los ejercicios propuestos para reforzar la musculatura interna del abdomen. Por tanto, la adecuada sinergia entre la mecánica ventilatoria (Maniobra de Valsalva) y la activación concéntrica
de la musculatura profunda del abdomen proporciona una mayor estabilidad de la columna lumbar, y funciona a corte de cinturón que comprime la cintura abdominal, todo permitiendo fijar mejor y liberar de tensión la zona lumbar.

Autor: Manuel Rozalen

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